Aceptamos encantados la invitación de Adela y nos reunimos en su casa de Fresnedilla el viernes 13 de Noviembre para pasar el fin de semana Jesús, Paloma, Ángel -que vino para la ocasión desde Tarragona- y yo, Pepa.
Antes de comer dimos un paseo por un sendero con encinas, enebros y algún olivo. El tiempo es soleado y resulta agradable disfrutarlo en este paraje con la sierra de Gredos de fondo y el cielo azul, limpio, sin los humos de Madrid. De regreso nos sentamos a tomar una cerveza en el porche y tuvimos un pequeño percance: se cerró la puerta y ¡nos quedamos sin poder entrar! Adela estaba preocupada porque había dejado las patatas friéndose...contactó con Borja que vino enseguida con una llave de repuesto. A las cuatro ya estábamos comiendo y brindando con un delicioso Moet Chandon.
El sábado 14 hicimos una excursión por el valle de Iruelas. Fuimos en coche hacia el pueblo de Casillas remontando posteriormente la carretera en dirección al puerto del mismo nombre. Dejamos aparcado el coche y ascendemos por la pista hasta el alto, que alcanzamos en una hora. Desde allí divisamos al norte el valle de Iruelas, con sus bosques de roble y pinos. En este valle habita una nutrida colonia de buitres negros, una de las más norteñas de España. En el camino de vuelta tuvimos la ocasión de contemplar dos ejemplares de esta especie que pasaron muy cerca de nosotros en vuelo pausado y majestuoso. Clarina tuvo un simpático amigo en la excursión, Thor, uno de los muchos perros que los hijos de Adela han acogido.
Cenamos estupendamente en el hotel rural de Borja y Chiru y disfrutamos de la compañía de esta encantadora pareja.
El domingo 15, por la mañana regresamos todos a Madrid.
El sábado 17 de octubre hicimos una excursión por los bosques de Valsaín. Formábamos el grupo 9 amigos: Charo, Alicia, Pepe, Adela, Ana Durand, Ana García, Jesús, Paloma con su inseparable Clarina y yo, Pepa.
Iniciamos la marcha en el aparcamiento del centro nacional de educación ambiental: CNEAM de Valsaín, siguiendo el camino entre robles y pinos silvestres que parte de los invernaderos del centro en dirección Sur. Poco antes de llegar al arroyo Peñalara nos desviamos ascendiendo por la fuente del Ratón hasta entroncar con la pista asfaltada que atraviesa el pinar. Giramos a la izquierda, dirección Norte y enseguida avistamos la Cueva del Monje, curiosa formación granítica en medio del pinar.de la que cuentan esta leyenda:
Uno de los habitantes de esta sierra, el hidalgo Segura, anhelaba la eterna juventud y riquezas sin fin. A oídos del diablo llegaron sus plegarias y acordó con el hacendado satisfacer sus deseos a cambio de su alma. Temeroso de su pacto y reconociendo su debilidad, Segura comenzó su huida hacia las montañas y encontró refugio en una construcción megalítica donde inició su vida como eremita. El diablo encontró el lugar y reclamó su pago, pero en una última y desesperada plegaria, el hidalgo consiguió la protección divina. Segura salvó su alma.
Proseguimos la marcha, siempre dirección norte, contemplando curiosos ejemplares de arces, servales de cazador, mostajos, vistosos cerezos de hojas cárdenas, y en las vaguadas algún abedul, iniciando el hermoso colorido del otoño. Esta flora, que pertenece a latitudes más norteñas, se implanta en el Guadarrama por su característica especial de isla climática. Llegamos al siguiente cruce y ascendemos en dirección al cerro "El moño de la tía Andrea", curioso monte cónico en medio del pinar.
Nos sentamos a comer el bocadillo y ricos postres: bizcocho de naranja de Charo y chocolates varios. La conversación, amena, como siempre: libros, viajes, cine... ¡de política y fútbol lo menos posible!
Tuvimos buen tiempo, nublado y un poco de lluvia al principio y un sol muy agradable después.
Regresamos a Valsaín acortando por un ramal y nos sentamos en una terraza a tomar la apetecida cerveza.
El pasado mes de julio falleció nuestro amigo Juan. Ayer 23 de septiembre asistimos a su funeral en la iglesia de Santa Gema unos cuantos amigos de la sierra: Adela, Aurora -que acudió acompañada de sus simpáticas nietas Cristina y Leire-, Lupe, Maruxa, Pepe Berenguer y Ilse, Marga, Magali, Henrique y Tinita, Manolo y Mª Ángeles, José Luis... y Julia, su mujer. Adela leyó unas líneas que había escrito Ángel Badía para la ocasión: Llevó dentro de sí las más puras esencias de su tierra natal, honda Catalunya Las llevó perfumadas por los aires de las otras tierras en las que vivió Se enriqueció respirando el amor de otras culturas sin perder nunca los fundamentos de su base de partida. Vital, de profundos afectos, disfrutó y sufrió. Derramó amor siempre. La poesía fue uno de los amores de su alma sensible. Generoso, vivió el placer de dar. Valiente y templado ante la adversidad. ¡Qué bien haberte conocido! Te has ido pero nos dejas el recuerdo, la estela de tu vida, que nos ayudará en la nuestra. A la salida nos quedamos un rato compartiendo los recuerdos que nos ha dejado Juan: Magali contaba lo amable que era y cómo siempre la recogía para ir a las excursiones. Marga le admiraba por su educación; Aurora dijo lo mucho que le apreciaba por su calidad humana, Adela recordaba la tortilla de patatas que siempre compartía con nosotros y ella se encargaba de repartir.... y así todos fuimos recordando a nuestro inolvidable compañero Juan: su amor a la poesía, su sentido del humor, lo mucho que disfrutaba de la naturaleza, sus conocimientos de micología...él nos enseñó a distinguir las setas ... Yo no olvidaré los dos días que pasamos Nines y yo en Barcelona, donde tuvimos el privilegio de tenerle como guía.
Me habría gustado haber grabado su voz cuando nos recitaba algún poema. La última vez que le escuché fue el seis de diciembre del año 2012, en casa de Adela. Nos recitó el poema: "Si supiera Señor" del poeta cántabro José Luis Hidalgo, amigo personal de Juan.
Si supiera, Señor, que Tú me esperas, en el borde implacable de la muerte,
iría hacia tu luz como una lanza que atraviesa la noche y nunca vuelve.
Pero sé que no estás, que el vivir sólo es soñar con tu ser, inútilmente,
y sé que cuando muera es que Tú mismo serás lo que habrá muerto con mi muerte.
Yo confío en que Juan no haya muerto para siempre. Que haya volado junto a Dios y que permanezca siempre vivo en el recuerdo de los que le queríamos.
Con todo cariño y gratitud por haber compartido con él tan buenos momentos le dedico la canción "Signore delle Cime" que G. de Marzi, un compositor italiano, escribió cuando murió un amigo suyo montañero. Espero que un día todos: los amigos que nos han dejado - Rafael Garde, Fernando Garrido, Juan Ferrer- y los que nos iremos un día caminemos juntos por las montañas del paraíso.
En un llano
se alza Chicago, y nunca mejor dicho lo de se alza porque sus
edificios son altos, rascacielos muchos, uno, el Willis Tower tiene
103 pisos y otro, el John Hancock Center, 94, al cual subimos, a 30
kms hora, en el ascensor y vimos la amplia llanura con el lago
Michigan, que es como un mar, y el enjambre de las altas
arquitecturas. En medio de la ciudad corre el río Chicago, de
limpias aguas, que su trabajo costó pues fue pestilente en el
pasado.
Yendo en barco por el río, se recorren los rascacielos, uno del ahora famoso,
espero que por poco tiempo, Trump, por sus aspiraciones
presidenciales y destaca otro destinado a aparcamiento, como puede
verse en la foto de las torres redondas.
Pero también
hay edificios bajos, bastante majos, algunos diseñados por el famoso
arquitecto local, Frank Lloyd Wright, y otros en lo que se llama el
viejo Chicago.
No lejos de la ciudad- se va en una especie de metro- está, rodeado de amplio jardín, el baihai, templo destinado a todas las religiones según la idea de un religioso persa, bello edificio en una de cuyas columnas puede verse una cruz gamada bajo una estrella de David
Nosotros nos
alojamos en casa de una señora, a través de la school
en el piso 42, último de un edificio junto a un parque, Lincoln
Park, apartamento con un salón amplísimo, como de 150 metros,
vistas espléndidas y lleno de obras de arte, cual un museo. Con
nosotros, dos italianos no estudiantes, ya conocidos o amigos de la
señora.
La casa, con
500 apartamentos, es un mundo: porteros, servicio de seguridad,
lavandería, lo que se llama aquí un condominio.
La ciudad,
de gente amable- te suelen decir, como despedida "Have
a nice day!"-, podemos decir que es en parte
hispana, pues hay mucha gente de Hispanoamérica y se encuentra uno
con muchos de nuestra lengua, hablada a veces con una dulzura y
cadencia distinta de la nuestra, lo que es un gusto. Algunos letreros
e indicaciones, como en los autobuses y trenes locales, están
también en castellano.
Gente de
diferentes razas y culturas: blancos, negros, asiáticos, europeos.
La cultura italiana está muy presente: establecimientos, productos
en el super, en que se echa de menos más oferta de los españoles,
muy escasa proporcionalmente: una pena, para ellos y para nosotros.
Se siente
uno seguro andando por la ciudad, son gente cívica, aunque se ve
algún mendigo. Tienen sus pasiones por el deporte: el baseball, el
futbol-aquí es una especie de rugby, el fútbol nuestro se llama
”soccer”- En los
bares suele haber varias pantallas de tele, grandes, retransmitiendo
diferentes deportes. De baseball hay tres partidos a la semana,
viernes, sábado y domingo, del equipo de aquí, los chicago-cubs:
intentamos ir un día pero nos informaron mal de la hora y llegamos
cuando salía la gente; solo pudimos ver el ambiente de alrededor
del estadio. Fue una pena, sin embargo, no poder ver un partido, que
son, dicen, un espectáculo.
Es una
ciudad de mucha actividad cultural y accesible a la gente: en el
llamado Milenium Park, en pleno centro, ha habido todas las semanas
en Agosto, varios conciertos gratis y de calidad: música clásica y
jazz. Y pueden verse sentados en sillas o tumbados en la hierba. Por
cierto, los conciertos de música clásica fueron dirigidos por
Carlos Kalmar, director de la Orquesta de RTVE, conocido de los
conciertos de fin de semana en TVE. Y, en uno de los de jazz, dirigió
una chica joven, tipo esbelto, de color, mandando con sus manos,
delicioso verlo. Con mucho orden todo.
Museos hay
unos cuantos, el más notable el CHICAGO ART INSTITUTE, grandes
tesoros: principalmente, pintura impresionista y moderna- en ésta,
Picasso, Dalí, Chagall y muchos más- Fuimos dos veces.
Por la
ciudad, en una plaza-Daley Plaza- hay una escultura de Picasso y otra
de Miró, muy populares.
Muy notable
es el Acuario, en el que destacan las rayas, de diferentes colores,
algunas permitiendo que el público les acaricie el lomo, cosa muy
novedosa.
Es ciudad de
Jazz, muchos sitios, en algunos la gente bailando con la música, y
de blues, éstos con intérpretes de color mayormente y muy vividos
por el público.
La
gastronomía, como no extrañará, no es el fuerte de Chicago: domina
la comida rápida. Pero hacen una pizza maravillosa, que ni en
Italia, reconocido por italianos: es una pizza muy recia y de sabrosa
pasta, la Pizza Giordano, por el nombre del restaurante en que la
ponen y la distribuyen, en su caso, a domicilio.
De
Al Capone no hay museo, como es natural, pero se le recuerda: en un
restaurante, nos dijo el camarero que allí se alojó “el brazo
derecho de Al Capone”
Por unas y otras circunstancias, hacia
tiempo que no nos reuníamos en Asturias, pero mira por donde,
en septiembre pasado, tuvimos una oportunidad y esta vez se pudo
aprovechar. Septiembre suele ser mes de buen tiempo, de sol y
atmósfera nítida que realza los verdes del campo y el azul del
Cantábrico.
Y un 18 de septiembre que reunía
todas las características anteriores, nos encontramos en Pría-
Llanes, Pilar y Ángel (que esforzadamente viajaron
desde Tarragona), Carmen y Pepa (que vinieron de
Madrid) y los habituales de la casa, es decir, Paloma, Clarina
y yo.
Carmen y Pepa llegaron poco después de
la hora de comer y como los otros dos viajeros no llegaban hasta las
nueve de la noche, salimos para aprovechar la tarde.
Visitamos uno de los sectores de la
costa que alberga posiblemente las playas más bonitas de Llanes.
Pepa y yo, como casi siempre, nos animamos a darnos un baño de tarde
en la playa deBorizo. El Cantábrico, fresco y bravío,
de siempre hizo las delicias de los naturales de Campóo,
aunque solo sea por proximidad y condición terráquea, y Pepa no fue
la excepción.
Después del baño, pequeño paseo por
las inmediaciones de la playa deToranda, el típico
pueblo de Niembro
y la majestuosa playa de
Torimbia. Desde esta última y sobre su magnífica
concha, contemplamos, espléndido, el atardecer.
Ya por la noche, todos bien llegados,
mejor encontrados y felices por la reunión, cenamos en el porche de
casa y nos entregamos a una de las mejores actividades que derivan de
la amistad: la tertulia, jugosa y reconfortante como pocas.
Al día siguiente, 19 de septiembre,
amaneció algo nuboso, no llegando a faltar cuatro gotas que no
estorbaron gran cosa. Mañana de caminata larga por la costa de
Pría y sus curiosidades geológicas, arcos naturales,
acantilados, canales profundos y sobre todo, los “bufones”.
Son éstos, sifones naturales de origen kárstico, como toda la costa
en esta zona, que se forman por la acción erosiva del mar sobre la
roca caliza. El agua se introduce por conductos subterráneos y en
los grandes temporales origina un chorro pulverizado que lanza en
vertical a decenas de metros, acompañado de un bramido ensordecedor
que se oye a kilómetros.
Por
la tarde visita a la villa de Llanes. Caminamos
pausadamente por el Paseo de San Pedro disfrutando
de una vista excepcional sobre el mar y con la sierra costera del
Cuera como fondo. Llanes
tiene sabor marinero y medieval, castillo y murallas del S. XIII,
época en que le fue concedido fuero por Alfonso IX de León,
espléndidos ejemplares de arquitectura civil entre los S. XV y
XVIII, puerto pesquero y el nuevo puerto deportivo, pintoresco,
moderno y abrigado. Pero su monumento más importante es la parroquia
de Santa María, declarada
basílica menor; de transición románico-gótica (S. XIII y XIV),
cuenta con un extraordinario retablo plateresco (S. XVI) con seis
tablas flamencas y notable talla.
Por la noche
sidrina y tapeo en el casco viejo, buena práctica para terminar el
día.
El
sábado, 20 de septiembre,
nos despertamos nuevamente con una mañana espléndida. Después del
desayuno, tranquilo y al aire libre, partimos para la cercana zona de
Colunga. Nuevo baño
en la playa de La Isla y
paseo por la pintoresca aldea del mismo nombre con una curiosa
muestra de los típicos hórreos.
Por
la tarde nos dirigimos a Trubia,
en la parte central de Asturias, muy próxima a Oviedo, donde nació
y vivió Pilar hasta
los nueve años. El mal estado actual de la que fue su casa, no
impidió que saboreara recuerdos agradables de esa primera etapa de
su vida.
A
última hora de la tarde-noche y de vuelta para casa, visita al
típico pueblo de Tazones,
con su desparramado caserío de colores sobre una ladera al mar. Por
azar del destino Tazones fue la primera tierra española que pisó Carlos I cuando venía de Flandes para tomar posesión del trono de Castilla. Una tormenta hizo que se desviara de su destino
inicial, el puerto cántabro de Laredo.
Domingo
21 de septiembre, el
buen tiempo no nos abandona. Paseamos por la senda costera, esta vez
hacia el Este, pasando por la bonita playa
de Cuevas del Mar,
muy dañada por los temporales del último invierno. Después de 40
minutos de marcha se accede a la cala
de San Antonio de Cabomar,
resguardada, coqueta y de finísima arena. Nos bañamos todos y
después del fresco y reconfortante baño, regresamos a casa
caminando. En un acantilado sobre esta playa se encuentra la
capilla-panteón del conde de la Vega del Sella, historiador,
paleontólogo y estudioso del arte rupestre cantábrico.
Después
de comer en el restaurante Casa Pilar
de Nueva -recomendable- nos dirigimos hacia los lagos de
Covadonga para hacer una
pequeña excursión por esta zona del parque nacional. Sobresaliente
y espectacular la vista de las Peñasantas
sobre las quietas aguas del lagoErcina. Poco antes,
en el lago Enol, se
divisa al Este el macizo central con la cumbre suprema de
Torrecerredo (2.648m.),
punto culminante de los Picos de Europa,
techo de Asturias y máxima cota entre Finisterre y Pirineo de
Huesca. Caminamos
hasta la pequeña majada
de Belbín,
disfrutando de un entorno de perfecta armonía con el rojo de los
tejados, el verde y lo calizo. En las cuevas cercanas a esta majada
se cura el queso de Gamonedo,
con denominación de origen y uno de los mejores de Asturias.
El
último día, 22 de septiembre,
primer día de otoño y cambio brusco del tiempo. Llueve -lo último
que le faltaba a Asturias por ofrecer en este viaje- y lo hizo con
ganas, como para no dejar de lado lo tópico y lo típico. Una
despedida que nueve meses después aún recordamos con nostalgia y a
la vez con el deseo de que pronto vuelva a ser encuentro.
La idea de viajar a Cádiz surgió en una excursión a la Mancha, el pasado mes de diciembre. Yo aún no conocía esta ciudad de la que Jesús a menudo habla ya que allí cursó sus estudios de perito naval,así que se ofreció a enseñárnosla... y pasado el invierno y los catarros decidimos pasar unos días en la "Tacita de Plata"
Fuimos 8 los amigos que la tarde del jueves 14 de Mayo acudimos a la cita en el hotel de la calle San Francisco: Wolfgang , Verónica, Ángel, Pilar, Jesús, Paloma, Carmen y yo, Pepa. (También vino Clarina, ¡claro!)
Nuestra primera visita fue a la Iglesia Oratorio de San Felipe Neri , lugar histórico dónde se promulgó la primera constitución española en 1812. Es un templo barroco de planta elíptica construido entre los siglos XVII y XVIII. En su retablo mayor se incluye una Inmaculada
Concepción, obra de Murillo. La fachada tiene placas conmemorativas del
centenario de las Cortes de Cádiz.
En la fotografía podemos ver la original cúpula ovalada.
Desde allí, callejeando por las numerosas y estrechas calles de la parte vieja fuimos admirando los singulares edificios de los siglos XVIII y XIX, y nos dirigimos a la Torre Tavira, la más notable entre las más de 100 que tiene la ciudad y que cumplieron funciones de vigilancia de las arribadas de los barcos al puerto.
Desde lo alto -hay que subir 160 escalones- se contempla una vista de la ciudad, buena parte de a bahía y los pueblos del entorno: Rota, Chipriona y Puerto de Santa María. En el extremo Noroeste el Castillo de Santa Catalina y flanqueando la caleta, al otro extremo, el castillo de San Sebastián
Atendimos a una sesión de funcionamiento de la cámara oscura, que proyecta la imagen en movimiento del exterior como un periscopio submarino. Resultó una novedosa forma de ver la ciudad, "fisgar" por las azoteas que recuerdan a las ciudades árabes y contemplar los edificios más notables de Cádiz como la catedral, de arquitectura barroca, la Casa de las Cuatro Torres, la Iglesia de San Antonio...
Regresamos por el parque Genovés y las Alamedas pasando por el colegio mayor Beato Diego que hizo rememorar a Jesús sus jóvenes años de estudiante en la ciudad,con una mezcla de nostalgia y admiración: han pasado 45 años, ¡toda una vida!
Cenamos en el restaurante Cumbres Mayores, en la calle Zorrilla y nos recogimos pasada la media noche.
El día siguiente, viernes 15, lo dedicamos a completar nuestra visita a Cádiz. Desayunamos en una terraza de la plaza de las Flores y desde allí nos dirigimos a la Catedral. Es un edificio de grandes proporciones de estilo Barroco y Neoclásico.
Bajo el altar mayor se encuentra la cripta, situada bajo el nivel del
mar, donde están enterrados algunos gaditanos ilustres, como el
músico Manuel de Falla y el escritor José María Pemán,
Visitamos la Catedral Vieja,
edificada en el siglo XVII sobre la antigua catedral gótica mandada
construir por Alfonso X El Sabio hacia el 1262 sobre los restos de una mezquita árabe.
Luego nos dirigimos hacia la plaza del ayuntamiento y a la antigua tabacalera y nos sentamos a tomar un refresco en la terraza del restaurante La Almadraba y hablando del carácter gaditano nos reímos cuando Carmen nos tatareó el popular y divertido tangillo:"Aquellos duros antiguos" (Vale la pena escucharlo y de paso ver un bonito vídeo de Cádiz en este enlace)
Después de reservar hora para cenar en La Almadraba, fuimos por el Paseo Marítimo hasta La Caleta y allí nos sentamos en un chiringuito a comer: tortitas de camarones, pescaíto frito, ensaladas y helado.
Regresamos al hotel a descansar un par de horas y por la tarde fuimos a la Plaza de España dónde se encuentra el monumento a la constitución de 1812. En unos jardines hay dos ficus gigantes bicentenarios que captaron nuestra atención. Ángel hizo esta fotografía.
Al atardecer dimos un agradable paseo por la Alameda Apodaca para contemplar la puesta de sol, Wolfgang y Verónica nos enseñaron a decirlo en alemán: sonnen untergang.
Cenamos en La Almadraba, buena comida pero no pudieron atendernos bien y había algo de ruido porque se celebraba una comunión. Terminamos con un brindis de cava para celebrar la reciente jubilación de Jesús.
El sábado desayunamos en el hotel y nos dirigimos a la estación para coger el tren hacia el Noreste de la Bahía de Cádiz que nos llevó en media hora a El Puerto de Santa María. La ciudad está a orillas del río Guadalete y tiene 88.000 habitantes. Hay muchos lugares de interés que visitar pero apenas lo hicimos, quizá por el calor. Cuando buscábamos una oficina de turismo fuimos a dar con el Castillo de San Marcos, una iglesia fortificada que mandó construir Alfonso X en el lugar de una antigua mezquita.
El Puerto de Santa María está impregnado de historia: de aquí partió la segunda expedición de Colón a las Américas con su piloto Juan de la Cosa, que dibujó el primer mapa del mundo en que incluía la costa del nuevo continente. Y ha sido cuna de gente notable como el poeta Rafael Alberti o el dramaturgo Pedro Muñoz Seca ( "La Venganza de Don Mendo")
Caminamos largo rato por Avenida de la Bajamar en dirección al puerto y las playas y entramos en una bodega de vino de Jeréz cuyo nombre:"Colosía" llamó la atención de nuestro cicerone, por ser el de un pueblo asturiano - ¡Y es que Jesús siempre encuentra nombres y lugares que le recuerdan su tierra! Paramos un momento en el Club Naútico para comprar agua y cerca de allí nos sentamos al fin en una agradable terraza para tomar una cerveza y comer. Repetimos brindis con cava ... ¡uno sólo se jubila una vez en la vida!
A probar el agua del Atlántico sólo nos animamos Jesús, Paloma y yo. Nos sorprendió la temperatura por lo cálida
Carmen propuso regresar a la estación en taxi y el consenso fue total, estábamos un poco vagos y Pilar aquejada de un enfriamiento.
De vuelta en Cádiz descansamos un poco antes de salir a dar un paseo y cenar algo ligero en el mismo restaurante de la primera noche.
El regreso a Madrid fue escalonado: Carmen y yo las más madrugadoras.
Hemos disfrutado mucho en esta acogedora ciudad andaluza, la gente es amable y risueña y ya estamos pensando en volver para visitar los pueblos blancos y Ronda. ¡Será en otra ocasión!
El sábado 7 de marzo hicimos una excursión a la Peña del Arcipreste y Valle del río Moros.
El buen tiempo llegó a Madrid y no pudimos resistirnos a disfrutar de la sierra de Guadarrama plena de sol y cielo azul.
Fuimos 7 los excursionistas: Ana García, Ana Durand, Charo, Ayo, Jesús, Paloma y yo -Pepa. ¡Cómo no, también se apuntó Clarina!
Pasando el pueblo de Guadarrama, un poco antes de llegar al puerto del León, comenzamos a caminar por la pista que surca la ladera de la sierra de la Peñota. La vegetación es de pino silvestre salpicado de canchales de granito.A los diez minutos dejamos esta pista y tomamos el pequeño sendero hasta el paso de Tablada,que comunicaba ambas mesetas y por el que pasó el arcipreste de Hita, como se recoge en su obra :"El Libro del Buen Amor": En Tablada, la sierra pasada, falléme con Aldada a la madrugada...
También pasó por estos parajes el moro Abdel Tariq mucho antes, hacia el 711, dirigiéndose a Asturias desde Gibraltar. A ello se debe que un collado cercano lleve el nombre de Gibraltar.
Una vez alcanzado el puerto de Tablada comenzamos a bajar por la zona de Gudillos al Valle del río Moros, por el que el agua discurría con fuerza.
Remontamos el río hasta el puente Negro y nos sentamos a tomar el bocadillo y las ricas torrijas con sabor a canela con que nos obsequió Charo.
Ya repuestos, volvimos a las casas de la Campanilla y por el mismo itinerario del camino de ida regresamos a los coches. En total cinco horas y media de aire puro y sol primaveral,
Ayo se portó y seguro que la marcha fue beneficiosa para su corazón. Ana García hizo las bonitas fotos que ilustran esta crónica.
Cervecita en Guadarrama y a Madrid, con las pilas cargadas y animados a seguir saliendo a la sierra que para eso contamos con Jesús, el mejor guía del mundo mundial.