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miércoles, 5 de junio de 2024

ORDESA


Pilar ha redactado esta crónica de nuestro reciente encuentro en Ordesa

Como cuando volvimos de Benicasim, ahora también al volver de Ordesa tengo dentro de mi un montón de imágenes y músicas, de palabras y de silencios, de gestos siempre amables y cordiales que hicieron no sólo posibles estos días sino también interesantes y gratos.

Veronika, aunque bastante silenciosa, siempre atenta a detalles que quizá podían pasar desapercibidos a otros, de pronto exclamaba: ilos iris!


Otras veces se la oía decir como para sí misma: ¡Impresionante! En otras ocasiones, sin decir nada se fijaba en detalles llenos de encanto.



Pepa que no se arredró ante nada a pesar de estar magullada por una infortunada calda, tuvo que pasarse sin cenar el día de la llegada porque el restaurante el Duende ofrecía platos fuertes típicos de la zona.



Habla venido con Jesús y Paloma pasando por las iglesias prerrománicas del Serrablo y nos enseñó las fotos con su admiración hacia esa belleza sencilla que seguía en pie al cabo de los siglos. Siempre suavemente, dulcemente, alegraba los caminos con su interés por todo lo que salía a nuestro encuentro.


Jesús el conocedor del territorio, demostró su gran paciencia adaptándose a la marcha de los más lentos y buscando siempre nuevas posibilidades para ir a algún sitio interesante sorteando las lluvias y otros impedimentos.

Paloma, tan animada y alegre como siempre contando junto a Jesús sus andanzas por los impresionantes acantilados que nos rodeaban.

Ángel estaba contento de estar con los amigosy yo, Pilar, disfruté de la  calma de mi marido y de la cordialidad e interés de todos. 


Carmen, estuvo en nuestras conversaciones y en nuestros corazones,  y cuando supimos que la visita al médico de su hijo, causa de que no viniera,  había sido positiva, nos dio una alegría. 

De Adela nos faltaba su  presencia, pero se había puesto enferma y como dijo Ángel "ad imposibilia nemo tenetur"

El Hotel Silken Ordesa, nos despistó porque no aparecía la palabra Silken por ningún sitio,  pero,  gracias al GPS de Veronika, llegamos después de pasar por Ainsa y Boltaña. 

Poco más tarde llegaron los de Madrid. 

En el Hotel nos atendieron con amabilidad,  sobre todo en la cafetería donde antes de dormir nos tomábamos infusiones y cola caos. Había una camarera aragonesa muy simpática.

Nos solíamos reunir en el hall presidido por un gran quebrantahuesos disecado y una maqueta con Los picos de Ordesa, que Jesús y Paloma conoclan bien. Y desayunábamos en el estupendo buffet que ofrecia una gran variedad de posibilidades.

Tuvimos una gran tertulla en el salón del hotel en la que Jesús nos contó su tremenda experiencia con el barco Maria Alejandra y como en otras ocasiones hablamos de todo, incluida la decadencia de occidente.

El sábado salimos hacia la pradera de Ordesa con intención de subir... lo que se pudiera. Algunos habrían subido quizá sin problema hasta las Gradas de Soaso, pero otros-Angel y Pilar- íbamos despacio y los buenos andarines con gran paciencia aceptaron nuestro ritmo. 


El paseo fue muy bonito con el sonido del Río Arazas, las cascadas y las vistas de los acantilados rocosos en lo alto, entre hayas, algunos robles, grandes avellanos, algún espino albar, algún tilo, fresnos, toda la vegetación en plena primavera y brillante por las lluvias caídas. 

Volvimos a comer al hotel, pero se celebraba allí una primera comunión de las de ahora, de las que parecen una boda por todo lo alto y nos indicaron el bar del camping del hotel, que estaba al lado. AlÍ nos sirvió unos platos combinados un colombiano muy amable. 

A continuación, Jesús, el mejor conocedor de la zona, nos condujo hacia Bujaruelo por un camino precioso, al Lado del rio Ara, bajo acantilados rocosos. Intentamos llegar en el coche por el camino estrecho y lleno de baches, pero la luvia desaconsejaba seguir.

Nos fuimos a dar un paseo por Broto, al que llaman "puerta de ordesa", con un edificio que parece Iglesia -aunque no encontramos la puerta de entrada- y también es antigua prisión,
 
con una calle central llena de bares y restaurantes, con la construccibn típica de la zona -casas de piedra recién anregladas y tejados a dos aguas de pízara, con un paseo al Lado del rioy un puente supermoderno para cruzarlo.

En el paseo al Lado del rio estaba la Pizzeria Tea donde oenamos unas buenas pizzas y menos mal  que llegamos antes de la hora programada porque al salir habia una cola enorme de gente joven esperando para poder entrar.

Al día sigulente: Oto, Viu, paisajes y construcciones de la zona en ameno paseo.



Sí, hacía ya un tiempo que teníamos ganas de reunirnos con los amigos y Angel tomó la iniciativa pensando que el mes de mayo, ya entrados en la primavera, podía ser un buen momento para volver a pasar unos días juntos. Propuso ir a Ordesa -un hermoso contraste de paisaje respecto a nuestra última reunión en Benicasim en el Meditarráneo del 17 al 20 de mayo. Con el acuerdo de todos hizo la reserva en el Hotel Silken  Ordesa consiguiendo un buen precio.

Pero al acercarse la fecha todas las páginas del tiempo en internet daban lluvia y se propuso cambiar el lugar, sin embargo eso suponía perder todo lo pagado en el Hotel porque Angel, al hacer la reserva, había conseguido un precio que no admitía devoluciones. Y se aceptó el lugar... a pesar de que todas las páginas de Internet daban lluvia. Sí, fueron unos día muy gratos, a pesar de que todas las páginas de Internet daban lluvias. Y también a pesar de las lluvias... porque los amigos hicieron que fueran unos días muy gratos.

Gracias amigos desde Tarragona, 4 de junio del 2024.



lunes, 16 de octubre de 2023

Fin de verano en Benicàssim (Pilar Pacheco)

 

Tarragona 10 de octubre del 2023


  


He ido recordando los tres “cortos-largos” días de septiembre que vivimos los 8 en Benicàssim:

Ya venía anunciándose el equinoccio de otoño que según los papeles se dio más o menos a las 9 de la mañana del sábado 23 de septiembre, tanto en España como en Alemania.


Y allí, en el Hotel Voramar, aunque olía a verano, en la mar… en el aire…, también se olfateaban aromas del otoño, entre otras cosas, con aquella tormenta que, no por esperada, dejó de ser inesperadamente intensa, tan intensa y hermosa… tan bella: relámpagos que iluminaban el cielo y el mar de este a oeste, rayos cayendo sobre el horizonte, luz en la noche, luego el trueno, los truenos… sólo al final la vehemente lluvia nos metió bajo techo.

Quizá esa tormenta presagiaba el otoño, época de cosechas.

Yo me traje del Hotel Voramar una buena cosecha de imágenes llenas de color, porque casi no había blanco y negro, había azules, rojos, verdes, amarillos, y los blancos y negros, pocos eran, reflejaban sonrisas y actitudes, convicciones, algunas más o menos compartidas, muchas llenas de humor, algunas sorprendentes, las más, alegres, confiadas.

Bajo aquella pagoda de madera, que cobijaba nuestra mesa por las noches, nos aventuramos hasta hablar del perdón, tema serio y profundo, que -según las palabras de Verónica con las que estoy de acuerdo- “libera”.

A otro nivel, más en el cada día, desgranamos política de España, un poco la de Europa, y algo de Alemania. Sí, la política del momento quedó examinada, casi diría yo que sentenciada, quizá mejor, lista para sentencia, o, aún mejor, para llevarla al juzgado, si es que existe un juzgado que la admita.

Nuestra mesa redonda del comedor, desayuno y comida, tampoco se privó de nuestros comentarios variopintos acerca de las cosas de la vida: ratoncitos, mascotas, excursiones, quehaceres…

De sabores variados también hubo cosechas: ensaladas y frutas, espumada la crema catalana, diversos bocadillos, espaguetis, pescados y ¿qué más?





La playa visitada por los más de nosotros: Jesús, con su sombrero, Paloma y Pepa, Adela, fueron asidua/os bañistas, Carmen ¿menos asidua?, Ángel un día. Me parece que Verónica y yo no contamos entre los bañistas, mas todos disfrutamos del aquel rincón cercano a las hamacas, de los aperitivos…

Y los paseos más o menos largos mirando al mar, por los acantilados no muy altos, por el paseo hasta el torreón o hasta el centro del pueblo.



Pasados ¿cuántos días?, en la distancia, me pregunto qué habrá pasado con los ratoncitos de Adela, imagino a Verónica dando sus paseos matinales a la orilla del río con su amiga y vecina, a Jesús y a Paloma sin parar, que no es cosa suya estarse quietos, a Pepa y a Carmen algo más tranquilas.

Aquí en Tarragona continúa la vida con tiempo casi veraniego, hasta hoy que se anuncian tormentas.

Tarragona, 15 de octubre del 2023



jueves, 30 de junio de 2016

Viajes a España: Villanueva de Pría y Puertos de Aliva, Mayo 2016



Cuando Veronika y yo salimos de la A 8 y subimos en coche la carretera hacia Villanueva de Pría a mediodía del 26 de mayo nos vinieron a la memoria las famosas palabras ligeramente modificadas del prefacio a las aventuras de Asterix:
Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Península Ibérica está ocupada por los Romanos….
¿Toda la península? No! Un pueblo poblado de inquebrantables Asturianos todaviá opone y sigue oponiendo resistencia al usurpador.“
Observando la previsión del tiempo empezamos al día siguiente la excursión a Asturias profunda y alta.

Pasamos Potes siguiendo la carretera por el Desfiladero de la Hermida (esta vez con buen tiempo) hacia Fuente Dé.
Pero en vez de subir en teleférico desde Fuente Dé a la estación de arriba, Jesús eligió otra ruta.
Dejamos en Espinama la carretera principal y subimos en modo „todo terreno“ por un camino que nos llevó a Puertos de Aliva donde bajamos del coche en medio de un pasto de alta montaña, cubierto de miles de flores primaverales.



De veras, los de  meteorología no nos dijeron mentiras: Cielo despejado, aire clarísimo y una vista panorámica sin par.
Empezamos subir la cuesta con una máquina quitanieves enfrente abriendo el camino hacia el Refugio de Aliva a través de acumulaciones de nieve tan altas como un hombre.











Veronika y yo paramos varias veces para disfrutar de la vista y tomar fotos – y porque nos sentimos un poco flojos de piernas que todavía no queríamos admitir. 








La parte dura de la excursión (dura para Veronika y para mí) empezó poco después de salir del corral del refugio de Aliva cruzando los primeros manchones de nieve con los montes de la cadena de la Peña Vieja enfrente y el Chalet del Rey a nuestra derecha. 




Gracias a Jesús que no dejó de narrar en los más bellos colores la vista panorámica que nos esperaba en "solamente 50 metros de altura más“ y la perra incansable que nos dio vergüenza, Veronika y yo seguimos luchando hasta llegar a un tramo más fácil y con una vista realmente maravillosa.
Terminamos la subida en un lugar que se llama Horcadina Covarrobres (según recuerdo) exactamente donde el camino bajó hacia el mirador del teleférico y donde las rocas abrieron la vista a un tipo de meseta nevada con lagos glaciales (Hoyos de Lloroza).



En este momento culminante de la excursión un grupo de alumnos de 14/ 15 años con sus profesores españoles invadieron el lugar.
Cuando Jesús se dirigió al profesor encabezando el tropel de alumnos para saber un poco más de donde vienen y por donde van, ése le contestó: Son alumnos franceses y son una plaga bíblica!
Veronika y yo pretendimos no oir la explicación de nuestros guías Paloma y Jesús:  Siguiendo el camino al pie de aquellos montes llegaremos en menos de dos horas a la Cabaña Verónica con vista a todos los Picos de Europa incluso el Naranjo.
 

Pero nos animó oir las palabras: Cosgaya - hotel tradicional El Oso - té de roca…
Comentario del autor:
Yo pensé que el té de roca es orujo diluido con un té de hierbas –algo como nuestro "té a la cazadora“- nada de eso, es un auténtico té, totalmente sano.
Como va más rápido bajar que subir terminamos la excursión una buena hora más tarde sentados en la terraza del “Oso“ tomando el té de roca y Clara moviéndose con mucho cuidado al lado de su nuevo amigo el San Bernardo gigante protector de la casa tumbado junto a nuestra mesa.


Gracias Jesús y Paloma por haber nos llevado a esta parte de Asturias.
Veronika y yo nunca hicimos senderismo en zonas montañosas nevadas tan hermosas.
Propuesta del autor para una excursión con “Todos“: Tomar la opción del teleférico y subir el sendero hacia la Cabaña Verónica y si no podemos más, que Jesús nos explique en detalles lo que no hemos visto en el restaurante de "El Oso“.    






lunes, 9 de marzo de 2015

Excursión a la Peña del Arcipreste y Valle del río Moros



El sábado 7 de marzo hicimos una excursión a la Peña del Arcipreste y Valle del río Moros.
El buen tiempo llegó a Madrid y no pudimos resistirnos a disfrutar de la sierra de Guadarrama plena de sol y cielo azul.
Fuimos 7 los excursionistas: Ana García, Ana Durand, Charo, Ayo, Jesús, Paloma y yo -Pepa. ¡Cómo no, también se apuntó Clarina!
Pasando el pueblo de Guadarrama, un poco antes de llegar al puerto del León, comenzamos a caminar por la pista que surca la ladera de la sierra de la Peñota. La vegetación es de pino silvestre salpicado de canchales de granito.A los diez minutos dejamos esta pista y tomamos el pequeño sendero hasta el paso de Tablada,que comunicaba ambas mesetas y por el que pasó el arcipreste de Hita, como se recoge en su obra :"El Libro del Buen Amor":
 En Tablada, la sierra pasada,
falléme con Aldada a la madrugada...

También pasó por estos parajes el moro Abdel Tariq mucho antes, hacia el 711, dirigiéndose a Asturias desde Gibraltar. A ello se debe que un collado cercano lleve el nombre de Gibraltar.


Una vez alcanzado el puerto de Tablada comenzamos a bajar por la zona de Gudillos al Valle del río Moros, por el que el agua discurría con fuerza.

 Remontamos el río hasta el puente Negro y nos sentamos a tomar el bocadillo y las ricas torrijas con sabor a canela con que nos obsequió Charo.

Ya repuestos, volvimos a las casas de la Campanilla y por el mismo itinerario del camino de ida regresamos a los coches. En total cinco horas y media de aire puro y sol primaveral,
Ayo se portó y seguro que la marcha fue beneficiosa para su corazón. Ana García hizo las bonitas fotos que ilustran esta crónica.
Cervecita en Guadarrama y a Madrid, con las pilas cargadas y animados a seguir saliendo a la sierra que para eso contamos con Jesús, el mejor guía del mundo mundial.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Excursión al Portillón de Benasque desde El Hospital

Sin pizca de agujetas y con ganas de marcha, el día 6 de Agosto propuso Jesús hacer esta excursión, que ya había hecho con Paloma en anteriores ocasiones pero yo no conocía. Es una excursión de alta montaña, se sube a 2.500 metros y en relación al esfuerzo (medio-alto) un itinerario que permite contemplar uno de los mejores marcos alpinos de España.
Hicimos una ruta circular, comenzando en El Hospital de Benasque, iniciando al poco tiempo la dura subida por las rampas de Peña Blanca hacia el Portillón.
Seguimos el camino de herradura que históricamente se utilizaba para comunicar el Valle de Benasque con Bagneres de Louchon, en Francia.
Aunque el camino es relativamente cómodo, la subida no de tregua, pero todo el esfuerzo se ve más que compensado por la progresiva aparición de los glaciares de la Maladetas y del Alba primero y poco después la cima del Aneto con su majestuoso glaciar - el mayor del Pirineo.
En el tramo final se asciende a la brecha del Portillón, paso fronterizo con Francia, desde donde se contemplan los "Boms" (lagos glaciares en dialecto occitano) del Puerto.
De nuevo las nubes amenazan y definitivamente abandonamos la opción de subir al Pico Salvaguardia, 300 metros más alto. Jesús -precavido- nos hizo comer rápidamente por temor a  la posible tormenta.
El descenso en dirección a la Besurta, fue más suave, con cómodas lazadas y amenizado con los silbidos de las marmotas que tenían a Clarina desconcertada, buscando por todas partes.
La vista era espectacular: seguimos viendo el Aneto y un mar de cumbres tan significativas como la Cresta de Salenques, el Pico Rusell, el Mulleres, la Forqueta,...
Toda la pradera estaba cubierta de lirios y abetos, un espectáculo difícil de olvidar.
Ya en el fondo del valle giramos nuevamente al oeste y por las praderas del Plan de Estan, en una hora más alcanzamos el Hospital de benasque, justo a tiempo de tomar una cerveza antes de que una densa niebla lo cubriera todo.
No exagero al decir que es la excursión más bonita que he hecho en el Pirineo Aragonés.
Terminamos el día cenando el el restaurante "El Rincón", en Cerler, de nuevo al calor de la lumbre.

jueves, 14 de agosto de 2014

Excursión por el Valle de Estós y el Valle de Batisielles

Este año volví al Pirineo Aragonés, después de varios años sin visitarlo,  Fui con Jesús y Paloma y la inseparable Clarina.
Nos alojamos en Cerler en Casa Cornell, dónde ya habíamos estado otras veces.
El día 5 de Agosto, fecha de mi cumpleaños, hicimos nuestra primera excursión al Valle de Estós y de Batisielles.
Comenzamos la marcha a las 10 h. con un tiempo de claros y nubes. Remontamos siguiendo el curso del río Estós, contemplando los colores turquesa y agua marina del agua que caía con fuerza. La vegetación de ribera, con profusión de avellanos, tilos, fresnos y algún arce y sotobosque predominante de boj.
Según se asciende van apareciendo las cimas que bordean el valle: a la derecha, el imponente macizo del perdiguero, con abundantes neveros perpetuos y al fondo el Puerto de Chistau, paso natural al valle de Plan.A mitad del valle nos desviamos a la izquierda, subiendo por un bosque de hayas, buscando el pequeño y recóndito valle de Batisielles. Después de una subida de una hora larga, salvando un desnivel de 400 metros, por fin llegamos al ibón pequeño de Batisielles. El paisaje es de cuento, digno de un cuadro romántico de Friedrich: las agujas del Perramo y los abetos del valle se reflejan en la laguna...
Descendemos por temor a que se desarrolle una tormenta y tomamos nuestro picnic en una bella pradera alpina cuajada de flores: lirios, saxifragas, clavelinas y alguna flor de Lis.

La bajada un poco dura para mí porque me dolía un poco la rodilla derecha, pero enseguida se me pasó la molestia.
Cenamos en Cerler, en la terraza del restaurante La Picada donde se agradecía el calor de las brasas de la parrilla. Terminamos la velada con un brindis: ¡Salud!

domingo, 6 de octubre de 2013

De nuevo por el camino Schmid


Ayer fuimos de excursión a la sierra de Guadarrama, los cuatro que veis en la foto: Alicia, Jesús, Paloma, yo - Pepa-  y Ana García, la fotógrafa. También fue Clarina, ¡cómo no!
Comenzamos nuestra marcha en el puerto de Navacerrada, siguiendo el camino Schmid La senda discurre de manera suave por la ladera norte de Siete Picos. A la derecha podíamos contemplar el bello paisaje que ofrecen los pinares
de Valsaín y un poco más adelante la Pradera de Navalusilla. Cuando llegamos al Collado Ventoso, paramos en la pradera a reponer fuerzas y enseguida iniciamos la bajada por un sendero en zig-zag. que en pocos minutos nos llevó a una pista forestal y la Fuente de Antón Ruiz de Velasco. Nos detuvimos a tomar el bocata y continuamos por la Carretera de la República, el Puerto de la Fuenfría y Sendas de los Cospes, para volver a tomar el camino Schmid y regresar al puerto de Navacerrada. Tomamos una cerveza en el café Las Postas y Jesús recordaba con nostalgia los largos años que lleva recorriendo estos parajes.
También nos contó el origen del camino Schmid: Lleva el nombre de un madrileño de origen austríaco que señalizó esta senda y comenzó una de las primeras sociedades montañeras, Twenty Club (1907), que más tarde se convirtió en el Club Alpino Español o Los Doce Amigos (1913) que pasó a ser Sociedad de Alpinismo Peñalara

El día fue espléndido y la temperatura muy agradable, el terreno blando, esponjado por las recientes lluvias.
Encontramos cientos de senderistas porque se celebraba una concentración de montañeros veteranos, parte de ellos del grupo asturiano de Jesús y Paloma.
Pepe, el marido de Ana, siguió nuestra excursión desde Chile, ¡hay que ver cómo avanza la telecomunicación!
En total caminamos 5 horas e hicimos unos 12 kilómetros. Alicia y yo terminamos algo cansadas porque hace tiempo que no hacíamos una marcha, ¡Eso tiene que cambiar! Damos por inaugurado el curso y esperamos que esta sea la primera de muchas marchas más a lo largo de este otoño. Nosotras también somos montañeras veteranas así que ¡que no decaiga la marcha!  
 
 

 

lunes, 26 de noviembre de 2012

San Miquel D'Olérdola y sus vestigios


Es, Sant Miquel d’Olérdola, un pueblo de la comarca del Penedés, pequeño, acaso 350 habitantes, cerca de la villa-ciudad de Vilafranca del Penedés, capital de la comarca. Está ahora. el pueblo,  en un, digamos, llano; ahora porque antes estuvo en un alto fortificado.
Allá fuimos, el domingo 25 de Noviembre, el grupo excursionista llamado GATA( abreviación de Grupo de Amigos de Tony Achón, gran excursionista fallecido en accidente)  y fue un poco como viajar a hace milenios: desde un coche con móvil que habla  avisando de los radares, fijos o no, existentes en la carretera, a una elevación con bellas vistas del entorno y donde hubo un poblado ibérico, luego otro romano y, finalmente una población medieval, que guardaba la parte sur de la Marca Hispánica y que empezó a decaer al avanzar la reconquista y desarrollarse otros pueblos y ciudades.

Desde la Masia- así se escribe en catalán sin acento y se pronuncia como en castellano con acento- Restaurante “El Conill” empezamos la subida, caminando. En lo alto encontramos vestigios del pueblo ibérico según nos cuenta el guía- Josep Urpí-: una muralla en ruina total- cómo si no- y del romano: un gran depósito de agua, que conserva el recinto  y los canalitos, todo en la piedra, por donde iba el agua de lluvia para llenarlo y por donde salía para el uso de los habitantes; y en el depósito están los escalones muy bien conservados por donde se bajaba a él.  Cerca se conserva aún una cantera de piedra.
Lo medieval está un poco más arriba y se conserva, dentro de vestigios de muralla, una iglesia prerrománica bien restaurada con campanario- espadaña en arco que puede ser visigodo, portada románica y nave arqueada, una ventana geminada con arcos estilo visigótico y, en el ábside, dentro, hay un precioso arco de herradura.

Muy curioso es la zona delas tumbas, en que se conservan perfectamente los huecos en la piedra, orientados hacia el Oriente- por Jerusalén?-

También se conservan las oquedades de las bodegas, que el vino es muy importante desde siempre.

Y existen, en lo más alto, restos del castillo y su torre de atalaya.

Ya bajo todo esto, hay un viejo horno de cal, que hay que entrar en él para disfrutar de su vista, como un elevado tronco de cono, subiendo en curva suave.

Se puede llegar también en coche. Ha sido una grata sorpresa, riqueza histórica.  

Ángel

domingo, 18 de noviembre de 2012

Calzada Romana de Caoro


Para Paloma y para mí fue un verano movido y variado en todos los aspectos. Después de un agitado programa familiar, logramos escaparnos a finales de octubre para hacer una excursión por la calzada romana de Caoro en el concejo de Cabrales. Con un magnífico día y temperatura casi veraniega partimos de Tielve hacia los Invernales de Valfrío donde siguiendo la no muy lograda señalización del parque nacional de Picos de Europa logramos enlazar con los restos de lo que fue uno de los itinerarios estratégicos de las guerras cántabro-astúricas contra Roma. La visión de los Picos de Europa ya nevados y los matices del otoño en hayedos y robledales hizo que la parada en estos parajes fuera obligada y prolongada, gozando del espectáculo.
Continuamos hacia la Majada de Tordín, dando vista a la vertiente norte sierras costeras del Cuera y el omnipresente Cantábrico de fondo.
Lo suficiente para disfrutar y provocar el hambre despues de dos horas de marcha.
Al no tener coche en Arenas volvimos sobre nuestros pasos hacia Tielve, despues de una jornada de disfrute y sensaciones plenas,
Un abrazo a todos. ¡Tenemos que repetirla juntos!

domingo, 10 de junio de 2012

Cierre de curso en Peñalara


El sábado 9 de Junio hicimos una excursión a Peñalara. El día era magnífico, con temperatura fresca pero agradable. Nos reunimos en Navacerrada con Jesús y Paloma los dos grupos que veníamos de Madrid: Charo, Nuria y Ayo y Ana Durand y yo- Pepa.

 En Cotos dejamos los coches y comenzamos el ascenso hacia la Laguna de los Pájaros. El paisaje era de lujo: la montaña estaba espléndida con el piorno, también conocido como retama, genista... de agradable e inrenso aroma.
En el libro "El Rompimiento de Gloria", de Santiagode Mora-Figueroa, marqués de Tamarón,  aparece este simpático poema que os ayudará a conocer otros nombres con que se conoce a esta planta.



La retama

Echa pringoso retoño
el cambroño.
Un primo suyo más tieso
es codeso.
la cuneta lleva rama
de retama.
Alto crece y retozón
escobón.
Bien apartado del ojo
el tojo.
Corta peor que una daga
la aulaga.
Y con olor a vainilla
amarilla.
Llega el piorno serrano
en verano.



Nuestra meta era distinta, ajustándose a la capacidad de ascenso de cada uno: Nuria y Ayo se conformaron con llegar a laguna de Peñalara, Paloma, Charo y yo llegamos hasta la Laguna de los Pájaros y Ana y Jesús no querían renunciar a coronar el ascenso y continuaron la marcha durante otra hora y cuarto más hasta alcanzar a cima del Risco de los Claveles.
La Laguna de los Pájaros está ubicada en la ladera noreste del pico Peñalara, en la zona central de la Sierra de Guadarrama, en la zona norte del Parque Natural de Peñalara y en el término municipal de Rascafría, en el noroeste de la Comunidad de Madrid.
Esta laguna permanente es de origen glaciar y es una de las más grandes que hay en el Parque Natural de Peñalara. Tiene una forma semejante a una suela de zapato orientada de suroeste a noreste, una superficie de 4.365 m² y una profundidad máxima de 0,5 metros. Está a una altitud de 2.170 metros sobre el nivel del mar, lo que la convierte en la laguna más alta del Parque Natural de Peñalara, y se asienta en una pequeña zona llana al norte del Risco de los Pájaros (2.334 m) y del Risco de los Claveles (2.388 m), el segundo pico más alto de toda la Sierra de Guadarrama.
´Regresamos algo cansados -se van notando los años- pero contentos de haber disfrutado de la excursión, y paramos en Colmenar para tomar una cerveza con Alicia.    

lunes, 14 de mayo de 2012

El encanto del Norte de la provincia de Burgos


En Miranda de Ebro, gran población, al caer de la tarde del 27 de Abril de 2012, confluímos en la estación el grupo: estaban ya allí Altamira, nuestra guía sin par, esencias de Miranda, acompañada de su amiga Merche, y Paloma y Jesús, con su querida Clarita, simpática y espabilada perrita, venidos de Asturias, que esperaron todos la llegada, en el tren de Madrid, de los demás: Pepa, Adela, Alicia y este cronista.
Y Altamira asumió, con inmejorable ánimo, la tarea de llevarnos por estas tierras. En su coche y en el de Jesús y Paloma, por la comarca de La Bureba, de buenos campos, llegamos a Oña, la histórica villa, de notable iglesia y monasterio, habitado por monjes diversos hasta hace poco, lamentablemente no visitable a la sazón debido a obras.
Nos alojamos en una casa rural, llamada “La Judería”, toda para nosotros, que nos apañamos solitos, bien en todo. Oíamos las campanadas del reloj del pueblo, que daba, todo el día, las horas y los cuartos, lo que por la noche era excesivo.
Cenábamos y desayunábamos en esta casa: Altamira no sólo nos regaló su dedicación como guía sabia y competente sino que nos hizo degustar delicias mirandesas, como las morcillitas sumergidas en guiso de tomate, los chacolís, pimientos del piquillo… Y celebramos el cumpleaños de Jesús, el día 28, regando la cena con cava traído de Asturias y antes, en la comida en Frías, en restaurante, hubo una tarta de la casa con velas de los años cumplidos.
El pueblo de Oña tiene su belleza: sus plazas con los plátanos de ramas que se entrecruzan como una especie de emparrado; sus letreros de evocaciones dispares, de lo dulce a lo rudo: de la calle del Pestiño, la de nuestra casa, al Hostal Once Brutos.


Y nos pusimos, el 28, a recorrer estas tierras, con la compañía de la lluvia que acogimos con el mejor espíritu: valle de Tobera con la ermita, románico-gótica, de Santa María de la Hoz, en la montaña erigida, con el río que serpentea abajo y un bonito puente, belleza de lo sencillo.




Y aparece Frías enseguida, con sus casas colgadas, su castillo, el Ebro que anda en las afueras, debajo, cruzado   por dos puentes casi juntos, uno viejo con muchos arcos y torre rectangular en el medio y otro moderno; sus calles empinadas, tejados de color rojizo. Sabor del pasado, de la vieja ciudad, que este título tiene Frías, vivencias del recuerdo, fuente a su vez de vida.
                                                                      


Moderno pueblo de Trespaderne, que cruzamos sin pararnos, con sus calles que denotan vida, y llegamos a la Cascada de Pedrosa de Tobalina, que hay que ver, no nos lo esperábamos: son como unas cataratas sin fama, que forma el río Jerea, un desconocido, que da gusto verlo discurrir por estos campos de colores primaverales.




Iglesia de San Pantaleón de la Losa, más bien una ermita, románica de transición, en lo alto de un monte que sobresale como la proa de un barco y permite ver un amplio paisaje de campos en llano con el serpenteo del Jerea.



Mejor tiempo nos hizo el siguiente día, 29, pues las nubes, aunque a veces descargaron, no nos impidieron el Plan.
Poza de la Sal, recuerdo de las Salinas centenarias-dejó de producirse sal en 1974- y del Doctor Félix Rodríguez de la Fuente, el amigo de los animales, que tanto, y tan bien, divulgó su vida. Conserva restos de un castillo, en un alto, desde el que se divisan bien el pueblo y la amplia llanura. Los recuerdos que digo se visitan con guía, obligatorio, con lo que éste tiene asegurado un rato a un público, auditorio de sus explicaciones y el que nos tocó quiso que fueran graciosas y lo habrían sido de no pasarse en su afán de amenizar. También hay un museo de la radio, dentro también de la visita obligatoria, inesperado e inesperable en estas latitudes, ya norteñas, donde recalan muchos bilbaínos, que animan el pueblo, de calles evocadoras de otras épocas, en que se aprecia influencia vasca, y bien surtido de bares en los que puede uno tomarse un caldito y ver algún póster del Atletic de Bilbao.
Comimos, de mochila y en plan comunitario, en el pórtico de la Iglesia del pueblo de Herranz, de la Parróquia, según el letrero que rezaba de esta guisa, o sea con el acento, encima de la puerta.

Y nos pusimos a caminar, saliendo del pueblito, por el
desfiladero del río Purón, que lo forman las peñas que lo encajonan hasta llegar a un prado jaspeado todo él de pequeñas margaritas, belleza de lo verde moteado de blanco, junto a un  pueblito en ruínas- Ribera-, ya en Álava. 

  .    En el pueblito de “La Aldea del Portillo del Busto”, de escasos vecinos, pueden verse esculturas curiosas y es que aquí viven artistas aunque no vimos más que a un hombre joven y a un perro, al que le dimos de comer porque el joven nos dijo que el perro tenía hambre
Pasamos por otro pueblito, o aldea, Montejo de San Miguel, donde vimos el juego de bolos al estilo de esta comarca, llamada de Las Merindades: se trata de tirar, con una bola de respetable tamaño y que puede pesar más de cinco kilos, unos palos, como de medio metro, clavados en el suelo en línea, y uno más pequeño que se coloca detrás, que sólo cuenta su derribo si antes ha caído alguno de los palos más grandes.
El tercer día, 30, amaneció con cielo azul, y lo aprovechamos bien. Llegamos a la aldeíta de Panizares y, desde allí, empezamos a caminar por el monte para ir a una Tejeda que hay por ahí. Pero nos pusimos a subir, no vimos el camino que iba a la Tejeda y acabamos en la cima del monte, llamado de La Coronilla, con lo que hicimos una señora excursión, de más enjundia montañera que la proyectada.
Después, fuimos a la Hoz de Valdivieso, en el Ebro, espectacular, luciendo una hermosa cascada, y al pueblín de Tartales de los montes, que tiene una fuente con este simpático letrero: Te dejo echar un traguillo si me tratas con cariño.

Tierras frías éstas: incluso en verano, dice una señora en la aldea de Cubilla- de 4 vecinos estables-, a las cinco de la tarde refresca. Pero hay microclimas también, como el del valle de las Caderechas, donde no suele helar y se cultivan cerezos que este año florecieron, nos dicen, hace poco y era muy bonito. Aquí paramos en el pueblín llamado Madrid de las Caderechas, charlamos con una robusta alcaldesa de 81 años y bebimos algo en el único bar existente, el del viejo Tele-Club.
Y el 1 de Mayo dejamos Oña, la casa de la Judería, pero nos quedó la mañana entera para ver cosas: Iglesia-santuario de Santa Casilda, en lo alto de un monte, con frescos en el techo que pintan la vida de la santa, favorecedora de los nacimientos, y, debajo, en lo llano, una poza circular de límpidas aguas;
 Santa Gadea del Cid, donde, según algunos, tomó éste el juramento a Alfonso VI, cosa no segura pues parece más probable que fuera en Burgos, donde también hay una iglesia de esta santa. Es un pueblo medieval, que tiene una buena plaza, con soportales de madera y piedra, y callecitas silenciosas y evocadoras.
Y ya volvimos a Miranda, el punto de partida. Altamira nos llevó a un alto llamado La Picota, donde estuvimos mirando Miranda, singular cruce geográfico y cultural.
Nos permitimos una buena comida en un restaurante de las afueras de la ciudad y nos despedimos, ricos de estos días de cordial convivencia y de ver cosas nuevas e interesantes: los paisajes y el espíritu sencillo y positivo de sus gentes.
Y muchas gracias Altamira.
Ángel Badía