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domingo, 4 de septiembre de 2016

VIVENCIAS DE SUDÁFRICA




Muchas fueron y trataré de evocarlas de la mejor manera posible.El vario color de la piel de la gente es algo notable; blancos, mestizos, indios, negros- éstos la inmensa mayoría- que conviven sin problemas visibles. Con el apartheid, establecido legalmente a partir de 1949, las leyes distinguían cuatro clases de personas de acuerdo con los diferentes colores de piel, cada una de ellas obligada a una existencia por separado: lugares para vivir diferentes, educación en centros distintos, los de los blancos por supuesto de la mejor calidad y los negros los de peor; los mestizos e indios estuvieron mejor librados. En los bancos de las calles o paseos se veía el letrero”White only”
Se basaba este régimen, en estimar superiores a los blancos, los únicos con derecho a voto, y duró, legalmente, hasta principios de 1990 en que Frederik de Klerk, al asumir el poder, inició su disolución, que se completó en 1994, cuando Nelsón Mandela, liberado de la cárcel, que sufrió durante 27 años, ganó, por amplia mayoría, las elecciones- primeras en que votaron todos los sudáfricanos- y se convirtió en Presidente de la República.
Se extinguió el apartheid en 1994, legalmente pero esta igualdad legal no supuso la igualdad económica: los negros y otra gente de color que eran pobres con el apartheid continuaron siéndolo al finalizar éste. Continuaron viviendo donde vivían, en los llamados townships. Visitamos uno de ellos, de negros, en Ciudad del Cabo, y vimos que existen en él 3 categorías o clases-alta, media y baja-, ya que la economía no la cambió el fin del apartheid y los negros que tenían riqueza continuaron teniéndola y, aunque debían vivir en un township, tenían mejores viviendas, mejor vida, aunque sus viviendas están al lado de las más pobres. Así lo vimos. Adjunto fotos del township. 
El fin del apartheid, pues, no ha cambiado todavía el hecho de que los blancos tengan una posición más próspera que los negros pero ha mejorado las posibilidades de éstos y, así, pueden estudiar en cualquier universidad y reciben ayudas del Estado.
Meritorio ha sido el que no se haya producido una revancha de los negros contra los blancos por haber sufrido tal sojuzgamiento sino que conviven unos y otros y hemos encontrado mucha amabilidad en toda la gente, de todos los colores. Pero el haber sido considerados los de color, los negros principalmente, inferiores, no cabe duda que les ha hecho tener una menor estimación de sí mismos, acentuada por el hecho de haber recibido una educación muy inferior a la de los blancos. En los jóvenes, ya educados tras el apartheid, se observa un nuevo espíritu, de jovialidad y confianza.
Variedad de razas y de idiomas, que hasta 11 idiomas oficiales hay: el inglés domina pero se habla mucho africaner, idioma de los holandeses- Boers-que vinieron aquí y se quedaron, y en Ciudad del Cabo, se hablan mucho dos idiomas indígenas: el Xosha, el idioma de Mandela, que se habla chasqueando la lengua, y el zulú, idiomas oficiales
Otras vivencias han sido el estudio del inglés, paisaje, los vinos, la riqueza de vida animal.
Tuvimos la enorrne ventaja de vivir en el mismo edificio de la escuela; las clases no fueron muy allá pero convivimos con diferentes culturas: negros de Angola, Gabón, Madagascar, Costa del Marfil; gente de Arabia Saudí bastantes, no muy estudiosos algunos; de Brasil. Variado elenco cultural.
Al lado del mar, contemplamos las potentes olas, ondulantes y espumosas; montañas, a veces muy pétreas como la Table Mountain, que, junto con el mar, limita Ciudad del Cabo.
Ésta es una ciudad tranquila, por la que se puede pasear durante el día sin peligro, lo que no sucede en otras ciudades como Johanesburgo. Y, como en otros sitios, llena está de pizzerías y restaurante italianos. Tiene un magnífico, maravilloso, jardín botánico, en el que destaca la protea, bella flor, emblema de Sudáfrica- ahí va fotografiada.     
                

Lo de ver animales resultó muy bien. Desde Ciudad del Cabo, fuimos a Johanesburgo y, en el aeropuerto, nos unimos a un grupo, en un minibús, hasta el Parque Krüger, que ocupa unos 19000 kms cuadrados,en el Noreste, cerca de Mozambique por donde sigue. Ibamos preparados para combatir la malaria pero resultó que ya no la hay, así que no tomamos las pastillas que llevábamos, aunque sí hay mosquitos contra lo que sí nos prevenimos y no tuvimos picadas ni ningún problema de salud.
Nos alojamos en el mismo Parque, cuatro noches, la primera en una lodge con baño y tela antimosquitos y las otras en una tienda sin servicio. Para llegar a ella teníamos que recorrer un trecho por bosque y nos guiábamos, de noche, por la luz de unas bombillas puestas en el camino y, de día, viendo el sitio donde estaban éstas colocadas. Era una pequeña peripecia pero tenía su encanto.
Desayunábamos, tipo breakfast, en el mismo alojamiento y cenábamos también; el lunch solimos hacerlo durante los trayectos, en sitios donde parábamos.
Ibamos, por el parque, en un especie de jeep alto, descubierto, salvo una mañana que fuimos andando con los guías provistos de fusil, por si acaso. Por la noche, se iluminaba el camino por potentes focos. Vimos muchísimos elefantes, impalas- especie de ciervos-, jirafas, cebras, hipopótamos, y especialmente leones, búfalos- con una cornamenta que les recorre toda la frente- y rinocerontes, con cuerno y sin cuerno. Los principales animales son los llamados big five, elefantes, leones, búfalos, y leopardos.



 

 
De todos éstos vimos en el parque salvo leopardos, que no alcanzamos a verlos sino en una especie de clínica para animales, en que estuvimos un día y es notable que los animales que allí entran ya no salen más a la naturaleza porque atacan al hombre.
En el parque no se les da de comer a los animales, que así viven como en la selva, por lo que los carnívoros, como los leones, han de cazar para comer. Nosotros tuvimos la suerte de ver a unos leones comiéndose a una cebra que había cazado y, como tras el festín, se echaban la siesta. Lo vimos todo como a dos metros, desde el jeep.


Vimos también antílopes y avestruces, y probé yo su carne, rica.
Tienen también riqueza de pájaros exóticos, que vimos cerca de Ciudad del Cabo, en un parque- Hout Bay-.y pingüinos haciendo playa


Hicimos otra excursión, la Garden Route, desde Ciudad del Cabo hacia el este, con un grupo de jóvenes, de los que cuatro practicaron el bungee jumping, tirándose desde un puente de más de 200 metros de alto; estuvimos junto a ellos. Fue bello el paisaje y a la vuelta, vimos un bonito panorama de campos amarillos, la colza.
Bueno, habrá que acabar ya, creo que ya es mucho lo contado, lo principal. Gracias por el esfuerzo de leer y deseo que os compense.


miércoles, 9 de septiembre de 2015

Cordial Chicago


En un llano se alza Chicago, y nunca mejor dicho lo de se alza porque sus edificios son altos, rascacielos muchos, uno, el Willis Tower tiene 103 pisos y otro, el John Hancock Center, 94, al cual subimos, a 30 kms hora, en el ascensor y vimos la amplia llanura con el lago Michigan, que es como un mar, y el enjambre de las altas arquitecturas. En medio de la ciudad corre el río Chicago, de limpias aguas, que su trabajo costó pues fue pestilente en el pasado.

Yendo en barco por el río, se recorren los rascacielos, uno del ahora famoso, espero que por poco tiempo, Trump, por sus aspiraciones presidenciales y destaca otro destinado a aparcamiento, como puede verse en la foto de las torres redondas. 





Pero también hay edificios bajos, bastante majos, algunos diseñados por el famoso arquitecto local, Frank Lloyd Wright, y otros en lo que se llama el viejo Chicago.

 


  No lejos de la ciudad- se va en una especie de metro- está, rodeado de amplio jardín, el baihaitemplo destinado a todas las religiones según la idea de un religioso persa, bello edificio en una de cuyas columnas puede verse una cruz gamada bajo una estrella de David

Nosotros nos alojamos en casa de una señora, a través de la school en el piso 42, último de un edificio junto a un parque, Lincoln Park, apartamento con un salón amplísimo, como de 150 metros, vistas espléndidas y lleno de obras de arte, cual un museo. Con nosotros, dos italianos no estudiantes, ya conocidos o amigos de la señora.
La casa, con 500 apartamentos, es un mundo: porteros, servicio de seguridad, lavandería, lo que se llama aquí un condominio.

La ciudad, de gente amable- te suelen decir, como despedida "Have a nice day!"-, podemos decir que es en parte hispana, pues hay mucha gente de Hispanoamérica y se encuentra uno con muchos de nuestra lengua, hablada a veces con una dulzura y cadencia distinta de la nuestra, lo que es un gusto. Algunos letreros e indicaciones, como en los autobuses y trenes locales, están también en castellano.
Gente de diferentes razas y culturas: blancos, negros, asiáticos, europeos. La cultura italiana está muy presente: establecimientos, productos en el super, en que se echa de menos más oferta de los españoles, muy escasa proporcionalmente: una pena, para ellos y para nosotros.
Se siente uno seguro andando por la ciudad, son gente cívica, aunque se ve algún mendigo. Tienen sus pasiones por el deporte: el baseball, el futbol-aquí es una especie de rugby, el fútbol nuestro se llama ”soccer”- En los bares suele haber varias pantallas de tele, grandes, retransmitiendo diferentes deportes. De baseball hay tres partidos a la semana, viernes, sábado y domingo, del equipo de aquí, los chicago-cubs: intentamos ir un día pero nos informaron mal de la hora y llegamos cuando salía la gente; solo pudimos ver el ambiente de alrededor del estadio. Fue una pena, sin embargo, no poder ver un partido, que son, dicen, un espectáculo.

Es una ciudad de mucha actividad cultural y accesible a la gente: en el llamado Milenium Park, en pleno centro, ha habido todas las semanas en Agosto, varios conciertos gratis y de calidad: música clásica y jazz. Y pueden verse sentados en sillas o tumbados en la hierba. Por cierto, los conciertos de música clásica fueron dirigidos por Carlos Kalmar, director de la Orquesta de RTVE, conocido de los conciertos de fin de semana en TVE. Y, en uno de los de jazz, dirigió una chica joven, tipo esbelto, de color, mandando con sus manos, delicioso verlo. Con mucho orden todo.

Museos hay unos cuantos, el más notable el CHICAGO ART INSTITUTE, grandes tesoros: principalmente, pintura impresionista y moderna- en ésta, Picasso, Dalí, Chagall y muchos más- Fuimos dos veces.
Por la ciudad, en una plaza-Daley Plaza- hay una escultura de Picasso y otra de Miró, muy populares.
Muy notable es el Acuario, en el que destacan las rayas, de diferentes colores, algunas permitiendo que el público les acaricie el lomo, cosa muy novedosa.

Es ciudad de Jazz, muchos sitios, en algunos la gente bailando con la música, y de blues, éstos con intérpretes de color mayormente y muy vividos por el público.
La gastronomía, como no extrañará, no es el fuerte de Chicago: domina la comida rápida. Pero hacen una pizza maravillosa, que ni en Italia, reconocido por italianos: es una pizza muy recia y de sabrosa pasta, la Pizza Giordano, por el nombre del restaurante en que la ponen y la distribuyen, en su caso, a domicilio.

De Al Capone no hay museo, como es natural, pero se le recuerda: en un restaurante, nos dijo el camarero que allí se alojó “el brazo derecho de Al Capone”



martes, 19 de mayo de 2015

Cádiz bien vale una visita

La idea de viajar a Cádiz surgió en una excursión a la Mancha, el pasado mes de diciembre. Yo aún no conocía esta ciudad de la que Jesús a menudo habla ya que allí cursó  sus estudios de perito naval,así que se ofreció a enseñárnosla... y pasado el invierno y los catarros decidimos pasar unos días en la "Tacita de Plata"
Fuimos 8 los amigos que la tarde del jueves 14 de Mayo acudimos a la cita en el hotel de la calle San Francisco: Wolfgang , Verónica, Ángel, Pilar, Jesús, Paloma, Carmen y yo, Pepa. (También vino Clarina, ¡claro!)


Nuestra primera visita fue a lIglesia Oratorio de San Felipe Neri , lugar histórico dónde se promulgó la primera constitución española en 1812.  Es un templo barroco de planta elíptica construido entre los siglos XVII y XVIII. En su retablo mayor se incluye una Inmaculada Concepción, obra de Murillo.
La fachada tiene placas conmemorativas del centenario de las Cortes de Cádiz.
En la fotografía podemos ver la original cúpula ovalada.

Desde allí, callejeando por las numerosas y estrechas calles de la parte vieja fuimos admirando los singulares edificios de los siglos XVIII y XIX, y nos dirigimos a la Torre Tavira, la más notable entre las más de 100 que tiene la ciudad y que cumplieron funciones de vigilancia de las arribadas de los barcos al puerto.

Desde lo alto -hay que subir 160 escalones- se contempla una vista de la ciudad, buena parte de a bahía y los pueblos del entorno: Rota, Chipriona y Puerto de Santa María.  En el extremo Noroeste el Castillo de Santa Catalina y flanqueando la caleta, al otro extremo, el castillo de San Sebastián
Atendimos a una sesión de funcionamiento de la cámara oscura, que proyecta la imagen en movimiento del exterior como un periscopio submarino. Resultó una novedosa forma de ver la ciudad, "fisgar" por las azoteas que recuerdan a las ciudades árabes y contemplar los edificios más notables de Cádiz como la catedral, de arquitectura barroca, la Casa de las Cuatro Torres, la Iglesia de San Antonio...

Regresamos por el parque Genovés y las Alamedas pasando por el colegio mayor Beato Diego que hizo rememorar a Jesús sus jóvenes años de estudiante en la ciudad,con una mezcla de nostalgia y admiración: han pasado 45 años, ¡toda una vida!
Cenamos en el restaurante Cumbres Mayores, en la calle Zorrilla y nos recogimos pasada la media noche.

El día siguiente, viernes 15, lo dedicamos a completar nuestra visita a Cádiz. Desayunamos en una terraza de la plaza de las Flores y desde allí nos dirigimos a la CatedralEs un edificio de grandes proporciones de estilo Barroco y Neoclásico. Bajo el altar mayor se encuentra la cripta, situada bajo el nivel del mar, donde están enterrados algunos gaditanos ilustres, como el músico Manuel de Falla y el escritor José María Pemán,

Visitamos la Catedral Vieja, edificada en el siglo XVII sobre la antigua catedral gótica mandada construir por Alfonso X El Sabio hacia el 1262 sobre los restos de una mezquita árabe.

Luego nos dirigimos hacia la plaza del ayuntamiento y a la antigua tabacalera y nos sentamos a tomar un refresco en la terraza del restaurante La Almadraba y hablando del carácter gaditano nos reímos cuando Carmen nos tatareó el popular y divertido tangillo:"Aquellos duros antiguos" (Vale la pena escucharlo y de paso ver un bonito vídeo de Cádiz en este enlace)





Después de reservar hora para cenar en La Almadraba, fuimos por el Paseo Marítimo hasta La Caleta y allí nos sentamos en un chiringuito a comer: tortitas de camarones, pescaíto frito, ensaladas y helado.
Regresamos al hotel a descansar un par de horas y por la tarde fuimos a la Plaza de España dónde se encuentra el monumento a la constitución de 1812. En unos jardines hay dos ficus gigantes bicentenarios que captaron nuestra atención. Ángel hizo esta fotografía.

Al atardecer dimos un agradable paseo por la Alameda  Apodaca   para contemplar la puesta de sol, Wolfgang y Verónica nos enseñaron a decirlo en alemán: sonnen untergang.
Cenamos en La Almadraba, buena comida pero no pudieron atendernos bien y había algo de ruido porque se celebraba una comunión. Terminamos con un brindis de cava para celebrar la reciente jubilación de Jesús.

El sábado desayunamos en el hotel y nos dirigimos a la estación para coger el tren hacia el Noreste de la Bahía de Cádiz  que nos llevó en media hora a El Puerto de Santa María.  
La ciudad está a orillas del río Guadalete y tiene 88.000 habitantes. Hay muchos lugares de interés que visitar pero apenas lo hicimos, quizá por el calor. Cuando buscábamos una oficina de turismo fuimos a dar con el Castillo de San Marcos, una iglesia fortificada que mandó construir Alfonso X en el lugar de una antigua mezquita.

El Puerto de Santa María está impregnado de historia: de aquí partió la segunda expedición de Colón a las Américas con su piloto Juan de la Cosa, que dibujó el primer mapa del mundo en que incluía la costa del nuevo continente. Y ha sido cuna de gente notable como el poeta Rafael Alberti  o el dramaturgo Pedro Muñoz Seca"La Venganza de Don Mendo")

Caminamos  largo rato por Avenida de la Bajamar en dirección al puerto y las playas y entramos en una bodega de vino de Jeréz  cuyo nombre:"Colosía" llamó la atención de nuestro cicerone, por ser el de un pueblo asturiano - ¡Y es que  Jesús siempre encuentra nombres y lugares que le recuerdan su tierra!  Paramos un momento en el Club Naútico para comprar agua y cerca de allí nos sentamos al fin en una agradable terraza para tomar una cerveza y comer. Repetimos brindis con cava ... ¡uno sólo se jubila una vez en la vida!
A probar el agua del Atlántico sólo nos animamos Jesús, Paloma y yo. Nos sorprendió la temperatura por lo cálida
Carmen propuso regresar a la estación en taxi y el consenso fue total, estábamos un poco vagos y Pilar aquejada de un enfriamiento.
De vuelta en Cádiz  descansamos un poco antes de salir a dar un paseo y cenar algo ligero en el mismo restaurante de la primera noche.
El regreso a Madrid fue escalonado: Carmen y yo las más madrugadoras.

Hemos disfrutado mucho en esta acogedora ciudad andaluza, la gente es amable y risueña y ya estamos pensando en volver para visitar los pueblos blancos y Ronda.   ¡Será en otra ocasión!  

 

jueves, 2 de octubre de 2014

Canadá

Para vivir otro mundo, de paisajes y de humanos, nos fuimos, Pilar y yo, a Vancouver, extremo SurOeste de Canadá, cerca de USA, provincia de British Columbia, que vaya provincia, con más de 900.000 km2 y mucho autogobierno. Decidimos ver y vivir la zona. Para ello, nos inscribimos en un curso de inglés en una school de esa ciudad y lo hicimos como cualquier estudiante: ir a las clases, hacer los deberes y alojarnos en una casa de familia, junto a otros estudiantes.
En los cursos eran teenagers casi todos, así que convivimos con la humanidad del futuro, con un diálogo normal pese a poder ser nosotros casi sus abuelos.
De ellos, la mayoría eran japoneses, que hacían dos uves con el índice y el corazón de las dos manos cuando posaban para una foto; muy agradables, vivos y educados, nos hicieron percibir otro estilo, fuerte personalidad, curtida haciendo frente a las dificultades de su país, tan sísmico, de tanto contraste entre el Norte y el Sur y al que ellos aman profundamente a pesar de haber asimilado tan bien lo occidental en un esfuerzo de adaptación mental impresionante. Ha sido un contacto de mucho interés, enriquecedor, que deja un bello recuerdo.
En la familia, filipinos venidos a Cánada, éramos seis estudiantes: dos japonesas, una surcoreana, una mejicana, que, cuando se fue, ocupó su lugar otra japonesa. Compartíamos la cena y charlamos lo que pudimos, del Japón sobre todo, que hay que ver cómo les afecta el vino: como despedida, invitamos a una tarta- que hice yo- y a cava y vino de Rioja( se encuentran con facilidad vinos españoles-; pues, del vino de Rioja las japonesas se sirvieron un poquito, lo bañaron de agua pese a mi recriminación y aún así lo encontraron fuerte, tanto que se pusieron coloradas.
Realmente el paisaje humano de Vancouver es muy rico: variedad de gentes, de diversas culturas y razas, orientales y occidentales, que hablan un inglés que no acierta uno a saber con qué criterio lo hablan, pues a veces no puede adivinarse qué palabra pronuncian. Pero es la gente amable, ayudadora, agradable.
Los chinos merecen especial mención,su cultura es muy notable en la ciudad: Chinatown es, realmente, un pedazo de China en Canadá, donde, por ejemplo, en los restaurantes sólo te traen inicialmente palillos y no se bebe más que té, obsequio de la casa, y te van mostrando el menú a base de ir llevando carritos a tu mesa, cada uno de diferente clase de comida, la escoges y te la ponen directamente desde el carro.

Tiene la provincia un antiguo pasado indio, como otras partes de América, del que se conservan tótems, como los que se ven en la foto.

La situación de la ciudad es particular, rodeada de mar, así que, para ir de una parte a otra, existe el seabus, autobús que va por el agua, y se ven hidroaviones. Hay una isla en la ciudad, Grenville llamada, pequeña pero animada, con un pintoresco mercado cubierto, preferida de artistas varios que actúan al aire libre









La naturaleza circundante es de fuerte belleza: magníficos bosques, imponentes y variados árboles, con el arce- maple- como símbolo del país; osos que abundan y de los que nosotros vimos alguno de apacible aspecto, cual el de la foto
ballenas, que pudimos ver emergiendo y sumergiendo para echar el chorro respiratorio.







El canadian goose especial clase de ganso, otro símbolo de Canadá  





















y un animalito pequeño muy simpático y desenvuelto, visto en las Rocosas, que no tenía reparo en meterse dentro de un bolso abierto, como puede verse en esta foto





Fuimos a las clases todos los días y los fines de semana hicimos excursiones organizadas por la school: a Victoria, capital de la provincia, jardines, puerto pesquero, bonitos edificios históricos- el Parlamento de la provincia por ejemplo-muy British; está en la isla de Vancouver, así llamada aunque la ciudad de Vancouver está fuera de la isla. A Seattle- Siaro lo pronuncian- USA, donde hay tanto shopping que muchos hacen el viaje sólo para comprar.  

La excursión más importante fue a las Montañas Rocosas canadienses-Rocky Mountains- que duró 4 días. Imponente: lujo de montañas, de lagos- en la foto una muestra-, de ríos en que se podía ver deambular y a veces- por la mañana- saltar a los salmones.

En cabina aérea, por cable, subimos una montaña y fue impresionante en un día nublado atravesar en la subida las nubes y ver arriba el cielo despejado y abajo todo de nubes compactas formando como grandes lagos blancos.
También vimos glaciares y en uno de ellos hicimos un recorrido con vehículo especial.
Jóvenes de la excursión, en los comienzos del viaje, osaron saltando con el mejor espíritu-  


martes, 13 de septiembre de 2011

Viaje a Islandia de Ángel: volcanes, glaciares, ríos, mar

Mal empezamos, 27 de Agosto: retraso de 6 horas el avión de Easyjet a Londres, de donde íbamos a ir a Reykiavik en un avión de la compañía islandesa. Pero, luego, llegados a Islandia, con retraso que no nos alteró los planes, todo fue bien, muy interesante. A ver cómo lo cuento.
Eramos sólo cuatro el grupo: Aurora, Marusa y yo, conocidos, y Thea, holandesa, amiga de Aurora y Marusa. Nuestro guía fue siempre Alfonso, hijo de Aurora, jefe de los guías de Tierras Polares, empresa que proporciona estos viajes.

Los cuatro, con unos cuantos años vividos pero con una estupenda juventud, un espíritu deportivo magnífico porque el diseño del viaje no era para cómodos.
Dormiámos en literas, con saco de dormir, compartiendo habitación- al principio todos en la misma; después, pasados 3 días, el elemento masculino tuvo una habitación no compartida- y, en el campo, la cabaña en que pernoctamos un día no tenía luz y hubimos de alumbrarnos con linternas frontales compradas en España por indicación de Alfonso.

   Llevábamos en el coche provisiones varias compradas en Reykiavik y, con ellas, nos hacíamos el desayuno, comíamos    de  pícnic y, por la noche, en la cabaña, refugio o albergue, tomábamos manjares que cocinaba el grupo, especialmente Marusa, cuyo saber fue asombroso- cada día nos hacía un plato distinto y delicioso- y Alfonso, que hizo unas estupendas barbacoas, de salmón. y de cordero.

Alfonso y los cuatro salimos de Reykiavik, donde habíamos dormido, el 28 y empezamos la ruta, en una furgoneta 4x4, diestramente conducida siempre por Alfonso que hizo, con saber y coraje, frente a imprevistos diversos, de nuestro coche- dos veces pinchamos- y de los de. otros guías, como jefe de ellos que era. Los caminos recorridos eran de variada textura, a veces íbamos por pistas de lava; otras por carreteras buenas, de un material que no es asfalto sino algo así como gravilla volcánica que se derretiría si la temperatura llegara a 25 grados, cosa nunca vista allí.

Islandia, que quiere decir Tierra de hielo, pues eso significa Is en islandés, tiene más de 100.000 km2 y sólo 300.000 habitantes, la inmensa mayoría en Reykiavik y su entorno. Así que se pasa por muchas zonas sin población. No se ven tampoco árboles en kilómetros y kilómetros, pues es tierra volcánica y de glaciares. La agricultura sólo se practica en invernaderos. Únicamente se ven por las montañas ovejas que van a su aire, pastando- hierba hay-, no en rebaños; alguna
cabra, vacas y caballos a veces, que aquí los hay autóctonos.
Nuestra ruta fue por el Sur del país.




 Visitamos una falla que separa, geológicamente, Europa de América






Luego, fuimos a una zona llamada Geyser, de donde viene esta palabra. Aquí sale humo de la tierra y, a intervalos, columnas de agua hirviendo...










 La cascada Gullfoss es impresionante. En la foto que aporto estamos Alfonso, Aurora, Thea y Marusa y yo .











Esta noche nos alojamos en la cabaña sin luz que he dicho, en pleno campo.








El paisaje que íbamos viendo era curiosamente bello, de tierra volcánica con montañas, a veces formando figuras que hacían funcionar la imaginación, como se ve en una de las fotos;






ríos- algunos vadeados con el coche-, glaciares, ..










Paramos, ya 29 Agosto, en un llano entre montañas, llamado Landmanalaugar, e hicimos algo de trekking. Hay aquí aguas termales, y nos bañamos en unas piscinas de este tipo, naturales, poco profundas, bien al aire libre, agradable.

Dormimos en un refugio salvo Alfonso que lo hizo en una tienda de campaña de la empresa. Refugio de habitaciones con muchas literas pero con el grupo tuvieron la atención de darnos una habitación para nosotros cuatro sólo, con dos literas abajo y dos arriba, éstas sin escalera de acceso. No había servicios en el refugio, así que había que salir al exterior, a otro edificio, para aliviarse. Y a mi me ocurrió que, a altas horas, salí de la habitación con este fin y me encontré bajando la
escalera dos bellas jovencitas en bragas y sostén que iban, tal cual, al frío exterior, a un sarao que allí había. Y al volver de hacer mi alivio, encontré a otra belleza, con el mismo indumento, que iba dando trompicones y se habría caído si yo no la sostengo. Me pidió que la guiara al sarao exterior y allí la encaminé. De esto no hay fotos.



El tercer día, 30 de Agosto, nos llevó Alfonso hacia el mar pasando al lado del glaciar Vatnajökull- jokúll es glaciar en islandés- que tiene más de 8000 km2 aunque, en esta época, no es todo hielo.




                
   















El 4º día, 31 de Agosto, hicimos un recorrido por el glaciar en un barco anfibio, con ruedas, por donde es agua. Disfrutamos de la belleza de los icebergs.

Vimos otro glaciar y, al caer de la tarde, fuimos, a la costa, donde el pueblo llamado Vik, a ver unos curiosos pájaros, blancos y negros, cual pingüinos, llamados frailecillos. y los vimos, encaramados a los acantilados.     

Volvimos, el día siguiente, por la mañana, al mismo sitio, para verlo mejor, especialmente un arco que forman las rocas por el que puede pasar un barco, y vimos el bravo mar islandés con las playas de arena negra, volcánica. El viento era fuerte- a mí se me llevó las gafas, que las recuperé, menos mal- y las olas eran tan grandes que nos advirtieron de no acercarnos al agua porque, si nos alcanzaba una ola, se nos llevaba. Vimos más glaciares y cascadas.

Nos alojamos en otra cabaña, que tenía jacusi. Y cenamos estupendamente, como otros días, hoy cordero islandés, en barbacoa.hecha por Alfonso, 2ª cena de cordero en estilo distinto, pues ya lo habíamos probado antes al horno oficiando entonces Marusa y Thea.




 
 
 
 
El 2 de Setiembre, 6º día de excursión, pusimos rumbo a Reykiavik y paramos en la bella cascada de Hurridafoss, en el río Pjörsa, con un pescador en el agua a ver si cogía algún salmón.



Paramos a visitar una central geotérmica, que aprovecha la energía del vapor que sale de la tierra.









  
 Luego, en el núcleo ciudadano, es muy notable la catedral luterana, de original arquitectura, como muestra la foto, en la que se ve, difusa,  la estatua  de Leif Erikson- hijo de Eirk, llamado El Rojo-, que, allá por el año 1000, llegó, al mando de una expedición, a Norte América, por donde Terranova, tierra que llamaron Vinland sin muchos motivos y la abandonaron al cabo de pocos años, hacia 1013 parece, entre otras cosas porque los indios de allí no acabaron haciéndose amigos.
Reykiavik es una ciudad animada con grupos de jóvenes divirtiéndose jugando en sitios  espacio.. Tiene puerto y lago con patos y otras aves nadando en él. 
 Mirando al mar destaca la escultura de un barco vikingo, su esqueleto, llamado Sun Voyager (Viajero del sol), del artista Hon Gunnar Arnasonn.

Los fines de semana hay una especie de rastro en una nave cerrada, cerca del puerto, donde se vende de todo, con mucho orden, Allí fuimos los cuatro el 7º día de excursión, 3 de Setiembre por la mañana..





Por la tarde nos llevó Alfonso a un complejo de piscinas termales, llamado Blue Lagoon por el color del agua, muy organizado- se accede con una pulsera, que es como el ticket, y con ella se abre y cierra la cabina del vestuario individual.

Y ya el 4 de Setiembre salimos de Reykiavik, regreso feliz. Yo compré, en el aeropuerto, un licor típico islandés, Brennevin, recipiente pequeño, como una petaca, y me dieron de regalo un DVD de Islandia.. Y en Londres me detectaron esta bebida en el control de equipaje de mano, les expliqué y me lo dejaron llevar con una amable y simpática expresión. Detalle de comprensión y humanidad.

Ángel Badía

miércoles, 25 de mayo de 2011

Viaje a Brasil

Hola a tod@s, me sugieren hacer una minicrónica de mi reciente viaje a Brasil y Buenos Aires y ..¡ allá va !.
Teníamos una invitación para visitar a una familia brasileña que vive en Curitiba y a partir de ahí diseñamos el viaje incluyendo también las Cataratas de Iguazú y la ciudad de Buenos Aires, que todas queríamos visitar. A todo esto aclaro que el “nos” se refiere a las hermanas Gómez: Mercedes que es la mayor, yo la siguiente, Aurita y Elena (la menor), cuatro “guayabos” entre los 65 y los 54 años. Supuestamente todas íbamos acompañando a Tiago, niño de 7 años, hijo de la familia que nos invitaba. En realidad casi fué él quien nos acompañó a nosotras porque era el más serio y formal del grupo y además el único que entendía portugués.
La ciudad de Curitiba nos sorprendió ya desde el avión, por sus dimensiones y la cantidad de edificios tipo rascacielos que tiene. Es la capital del estado de Paraná, situado al sur del país y una ciudad pionera en todo lo relacionado con el medio ambiente. Tiene un alto nivel de vida y gran interés por la cultura y la arquitectura, allí se ubica el Museo Oscar Nienmeyer, el arquitecto del recién inaugurado Centro Cultural de Aviles. que nació y vive allí; tienen una Universidad del Medio Ambiente donde se imparten clases y talleres en medio de la naturaleza, en construcciones adaptadas al entorno; tienen unas bibliotecas populares (creo que 22) que denominan “faros del saber” y que son auténticos faros marinos ubicados en diferentes lugares de la ciudad y sobresaliendo por su estructura.


Dispone también de un maravilloso Jardín Botánico, de una Ópera de Arame (alambre), construcción parecida al Palacio de Cristal del Retiro pero mayor y con estructura de teatro. En fín, una ciudad sorprendente que os recomiendo visitar aunque sea por internet.





De ahí volamos a Foz de Iguassú que es donde están las cataratas. Hace frontera con Argentina y Paraguay y es notable la diferencia entre los tres países, a favor de Brasil, en lo que se refiere al nivel económico. Nuestro chófer-guía nos hablaba de como los brasileños contrataban a mujeres paraguayas para el servicio doméstico y estas mantenían con su sueldo a toda su familia en Paraguay, es decír, igualico que nosotros con nuestras inmigrantes de turno. Las cataratas son sencillamente espectaculares y las vimos desde todos los ángulos: desde el helicóptero, desde el paseo por un camino que las rodea y desde la lancha de goma o “gomón” como dicen ellos que va por el cauce de agua y se mete DEBAJO de las mismísimas cataratas, aquí realmente no vimos nada porque el agua sobre nuestras caras nos impedía abrir los ojos y aún no sé como no se hunden más “gomones”. Visitamos también el Parque das Aves y otros lugares turísticos.

La tercera etapa fué Buenos Aires, donde llegamos el Viernes Santo. Aquí caminamos muchísimo porque es una ciudad enorme donde todo es como en Europa pero más y mayor, desde luego no tiene NADA en común con el resto de ciudades de Sudamérica y sí mucho con las europeas, pero además con una mezcla de todas ellas realmente curiosa. Tiene un precioso barrio portuario, Puerto Madero, que vimos de noche con una iluminación muy bien diseñada, llena de restaurantes, barcos-escuela engalanados, construcciones restauradas y mucha mucha gente paseando.
Nos gustó mucho también el barrio de Caminito, con sus casas de chapas coloreadas aunque ya es demasiado turístico. Nos encantó el mercadillo dominical de San Telmo y el Barrio de Palermo, por donde anduvimos una de las tardes. Argentina está ahora muy barato para nosotros, sobre todo los taxis aunque los taxistas no nos parecieron especialmente simpáticos y una curiosidad ¿sabéis cual es su ídolo actual?... ¡Torrente! Otra curiosidad, esta menos divertida: se vende todo, desde una camisa normal hasta una entrada para un espectáculo, a plazos o, como dicen ellos, en cuotas. Hay quien dice que no les extrañaría otro nuevo batacazo económico en breve porque mucha gente se está endeudando por encima de sus posibilidades. Nuestro recorrido siempre se ciñó a lo turístico y la ciudad estaba llena de vida, de gente y aparentemente de bienestar pero pudimos atisbar la otra cara de la moneda en la gente que tomaba la calle por la noche recogiendo cartones, los que rebuscaban en la basura, los que dormían en los portales, en los bancos, la “villas miseria” que se veían desde el coche, en fín, los contrastes que en lugar de disminuir, aumentan cada vez más y en todas partes.

No se si me he extendido demasiado, espero haberos trasmitido bien mis impresiones.
El resultado final ha sido un viaje muy interesante, bonito, divertido y que no me importaría repetir en cualquier momento. Los brasileños son encantadores y muy expresivos en sus afectos y nos han ofrecido su acogida cuando queramos con lo que, quien sabe, tal vez volvamos pero eso sí, a otros sitios más representativos del Brasil porque ni Curitiba ni Iguazú pueden considerarse como tales.

Post-data: para l@s interesad@s en la alimentación “rara”: la guía de Curitiba, encantadora Mª da Luz, 68 años,alta, delgada, culta y ...yo diría que espiritual, no sé si me explico, nos habló de una ciruela japonesa que toma desde hace unos años y que le ha resuelto un problema de artrosis que tenía en las rodillas y que le impedía arrodillarse. Ahora nos hizo una demostración que dejó boquiabiertos a los parroquianos del bar donde estábamos, se puso de rodillas y se levantó en un pis pás. Cuando nos veníamos, nos regaló dos botes de dichas ciruelas para que las probara mi hermana Mercedes, que es la que más problema de artrosis tiene. Está en ello. Las ciruelas se llaman HOMEBUCHE , en brasileño “ameixa solgada japonesa” y se compran en comercios de alimentación japoneses. Mi hermana la ha buscado en internet y parece ser bastante conocida. Ya me direis. Un abrazo.