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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Cordial Chicago


En un llano se alza Chicago, y nunca mejor dicho lo de se alza porque sus edificios son altos, rascacielos muchos, uno, el Willis Tower tiene 103 pisos y otro, el John Hancock Center, 94, al cual subimos, a 30 kms hora, en el ascensor y vimos la amplia llanura con el lago Michigan, que es como un mar, y el enjambre de las altas arquitecturas. En medio de la ciudad corre el río Chicago, de limpias aguas, que su trabajo costó pues fue pestilente en el pasado.

Yendo en barco por el río, se recorren los rascacielos, uno del ahora famoso, espero que por poco tiempo, Trump, por sus aspiraciones presidenciales y destaca otro destinado a aparcamiento, como puede verse en la foto de las torres redondas. 





Pero también hay edificios bajos, bastante majos, algunos diseñados por el famoso arquitecto local, Frank Lloyd Wright, y otros en lo que se llama el viejo Chicago.

 


  No lejos de la ciudad- se va en una especie de metro- está, rodeado de amplio jardín, el baihaitemplo destinado a todas las religiones según la idea de un religioso persa, bello edificio en una de cuyas columnas puede verse una cruz gamada bajo una estrella de David

Nosotros nos alojamos en casa de una señora, a través de la school en el piso 42, último de un edificio junto a un parque, Lincoln Park, apartamento con un salón amplísimo, como de 150 metros, vistas espléndidas y lleno de obras de arte, cual un museo. Con nosotros, dos italianos no estudiantes, ya conocidos o amigos de la señora.
La casa, con 500 apartamentos, es un mundo: porteros, servicio de seguridad, lavandería, lo que se llama aquí un condominio.

La ciudad, de gente amable- te suelen decir, como despedida "Have a nice day!"-, podemos decir que es en parte hispana, pues hay mucha gente de Hispanoamérica y se encuentra uno con muchos de nuestra lengua, hablada a veces con una dulzura y cadencia distinta de la nuestra, lo que es un gusto. Algunos letreros e indicaciones, como en los autobuses y trenes locales, están también en castellano.
Gente de diferentes razas y culturas: blancos, negros, asiáticos, europeos. La cultura italiana está muy presente: establecimientos, productos en el super, en que se echa de menos más oferta de los españoles, muy escasa proporcionalmente: una pena, para ellos y para nosotros.
Se siente uno seguro andando por la ciudad, son gente cívica, aunque se ve algún mendigo. Tienen sus pasiones por el deporte: el baseball, el futbol-aquí es una especie de rugby, el fútbol nuestro se llama ”soccer”- En los bares suele haber varias pantallas de tele, grandes, retransmitiendo diferentes deportes. De baseball hay tres partidos a la semana, viernes, sábado y domingo, del equipo de aquí, los chicago-cubs: intentamos ir un día pero nos informaron mal de la hora y llegamos cuando salía la gente; solo pudimos ver el ambiente de alrededor del estadio. Fue una pena, sin embargo, no poder ver un partido, que son, dicen, un espectáculo.

Es una ciudad de mucha actividad cultural y accesible a la gente: en el llamado Milenium Park, en pleno centro, ha habido todas las semanas en Agosto, varios conciertos gratis y de calidad: música clásica y jazz. Y pueden verse sentados en sillas o tumbados en la hierba. Por cierto, los conciertos de música clásica fueron dirigidos por Carlos Kalmar, director de la Orquesta de RTVE, conocido de los conciertos de fin de semana en TVE. Y, en uno de los de jazz, dirigió una chica joven, tipo esbelto, de color, mandando con sus manos, delicioso verlo. Con mucho orden todo.

Museos hay unos cuantos, el más notable el CHICAGO ART INSTITUTE, grandes tesoros: principalmente, pintura impresionista y moderna- en ésta, Picasso, Dalí, Chagall y muchos más- Fuimos dos veces.
Por la ciudad, en una plaza-Daley Plaza- hay una escultura de Picasso y otra de Miró, muy populares.
Muy notable es el Acuario, en el que destacan las rayas, de diferentes colores, algunas permitiendo que el público les acaricie el lomo, cosa muy novedosa.

Es ciudad de Jazz, muchos sitios, en algunos la gente bailando con la música, y de blues, éstos con intérpretes de color mayormente y muy vividos por el público.
La gastronomía, como no extrañará, no es el fuerte de Chicago: domina la comida rápida. Pero hacen una pizza maravillosa, que ni en Italia, reconocido por italianos: es una pizza muy recia y de sabrosa pasta, la Pizza Giordano, por el nombre del restaurante en que la ponen y la distribuyen, en su caso, a domicilio.

De Al Capone no hay museo, como es natural, pero se le recuerda: en un restaurante, nos dijo el camarero que allí se alojó “el brazo derecho de Al Capone”



miércoles, 1 de julio de 2015

Fin de verano en Asturias

Por unas y otras circunstancias, hacia tiempo que no nos reuníamos en Asturias, pero mira por donde, en septiembre pasado, tuvimos una oportunidad y esta vez se pudo aprovechar. Septiembre suele ser mes de buen tiempo, de sol y atmósfera nítida que realza los verdes del campo y el azul del Cantábrico.
Y un 18 de septiembre que reunía todas las características anteriores, nos encontramos en Pría- Llanes, Pilar y Ángel (que esforzadamente viajaron desde Tarragona), Carmen y Pepa (que vinieron de Madrid) y los habituales de la casa, es decir, Paloma, Clarina y yo.
Carmen y Pepa llegaron poco después de la hora de comer y como los otros dos viajeros no llegaban hasta las nueve de la noche, salimos para aprovechar la tarde.
Visitamos uno de los sectores de la costa que alberga posiblemente las playas más bonitas de Llanes. Pepa y yo, como casi siempre, nos animamos a darnos un baño de tarde en la playa de Borizo. El Cantábrico, fresco y bravío, de siempre hizo las delicias de los naturales de Campóo, aunque solo sea por proximidad y condición terráquea, y Pepa no fue la excepción.
Después del baño, pequeño paseo por las inmediaciones de la playa de Toranda, el típico pueblo de Niembro y la majestuosa playa de Torimbia. Desde esta última y sobre su magnífica concha, contemplamos, espléndido, el atardecer.
Ya por la noche, todos bien llegados, mejor encontrados y felices por la reunión, cenamos en el porche de casa y nos entregamos a una de las mejores actividades que derivan de la amistad: la tertulia, jugosa y reconfortante como pocas.

Al día siguiente, 19 de septiembre, amaneció algo nuboso, no llegando a faltar cuatro gotas que no estorbaron gran cosa. Mañana de caminata larga por la costa de Pría y sus curiosidades geológicas, arcos naturales, acantilados, canales profundos y sobre todo, los “bufones”. Son éstos, sifones naturales de origen kárstico, como toda la costa en esta zona, que se forman por la acción erosiva del mar sobre la roca caliza. El agua se introduce por conductos subterráneos y en los grandes temporales origina un chorro pulverizado que lanza en vertical a decenas de metros, acompañado de un bramido ensordecedor que se oye a kilómetros.

Por la tarde visita a la villa de Llanes. Caminamos pausadamente por el Paseo de San Pedro disfrutando de una vista excepcional sobre el mar y con la sierra costera del Cuera como fondo. Llanes tiene sabor marinero y medieval, castillo y murallas del S. XIII, época en que le fue concedido fuero por Alfonso IX de León, espléndidos ejemplares de arquitectura civil entre los S. XV y XVIII, puerto pesquero y el nuevo puerto deportivo, pintoresco, moderno y abrigado. Pero su monumento más importante es la parroquia de Santa María, declarada basílica menor; de transición románico-gótica (S. XIII y XIV), cuenta con un extraordinario retablo plateresco (S. XVI) con seis tablas flamencas y notable talla.
Por la noche sidrina y tapeo en el casco viejo, buena práctica para terminar el día.

El sábado, 20 de septiembre, nos despertamos nuevamente con una mañana espléndida. Después del desayuno, tranquilo y al aire libre, partimos para la cercana zona de Colunga. Nuevo baño en la playa de La Isla y paseo por la pintoresca aldea del mismo nombre con una curiosa muestra de los típicos hórreos.
Por la tarde nos dirigimos a Trubia, en la parte central de Asturias, muy próxima a Oviedo, donde nació y vivió Pilar hasta los nueve años. El mal estado actual de la que fue su casa, no impidió que saboreara recuerdos agradables de esa primera etapa de su vida.
A última hora de la tarde-noche y de vuelta para casa, visita al típico pueblo de Tazones, con su desparramado caserío de colores sobre una ladera al mar. Por azar del destino Tazones fue la primera tierra española que pisó Carlos I cuando venía de Flandes para tomar posesión del trono de Castilla. Una tormenta hizo que se desviara de su destino inicial, el puerto cántabro de Laredo. 

Domingo 21 de septiembre, el buen tiempo no nos abandona. Paseamos por la senda costera, esta vez hacia el Este, pasando por la bonita playa de Cuevas del Mar, muy dañada por los temporales del último invierno. Después de 40 minutos de marcha se accede a la cala de San Antonio de Cabomar, resguardada, coqueta y de finísima arena. Nos bañamos todos y después del fresco y reconfortante baño, regresamos a casa caminando. En un acantilado sobre esta playa se encuentra la capilla-panteón del conde de la Vega del Sella, historiador, paleontólogo y estudioso del arte rupestre cantábrico.
Después de comer en el restaurante Casa Pilar de Nueva -recomendable-  nos dirigimos hacia los lagos de Covadonga para hacer una pequeña excursión por esta zona del parque nacional. Sobresaliente y espectacular la vista de las Peñasantas sobre las quietas aguas del lago Ercina. Poco antes, en el lago Enol, se divisa al Este el macizo central con la cumbre suprema de Torrecerredo (2.648m.), punto culminante de los Picos de Europa, techo de Asturias y máxima cota entre Finisterre y Pirineo de Huesca. Caminamos hasta la pequeña majada de Belbín, disfrutando de un entorno de  perfecta armonía con el rojo de los tejados, el verde y lo calizo. En las cuevas cercanas a esta majada se cura el queso de Gamonedo, con denominación de origen y uno de los mejores de Asturias.

El último día, 22 de septiembre, primer día de otoño y cambio brusco del tiempo. Llueve -lo último que le faltaba a Asturias por ofrecer en este viaje- y lo hizo con ganas, como para no dejar de lado lo tópico y lo típico. Una despedida que nueve meses después aún recordamos con nostalgia y a la vez con el deseo de que pronto vuelva a ser encuentro. 

martes, 19 de mayo de 2015

Cádiz bien vale una visita

La idea de viajar a Cádiz surgió en una excursión a la Mancha, el pasado mes de diciembre. Yo aún no conocía esta ciudad de la que Jesús a menudo habla ya que allí cursó  sus estudios de perito naval,así que se ofreció a enseñárnosla... y pasado el invierno y los catarros decidimos pasar unos días en la "Tacita de Plata"
Fuimos 8 los amigos que la tarde del jueves 14 de Mayo acudimos a la cita en el hotel de la calle San Francisco: Wolfgang , Verónica, Ángel, Pilar, Jesús, Paloma, Carmen y yo, Pepa. (También vino Clarina, ¡claro!)


Nuestra primera visita fue a lIglesia Oratorio de San Felipe Neri , lugar histórico dónde se promulgó la primera constitución española en 1812.  Es un templo barroco de planta elíptica construido entre los siglos XVII y XVIII. En su retablo mayor se incluye una Inmaculada Concepción, obra de Murillo.
La fachada tiene placas conmemorativas del centenario de las Cortes de Cádiz.
En la fotografía podemos ver la original cúpula ovalada.

Desde allí, callejeando por las numerosas y estrechas calles de la parte vieja fuimos admirando los singulares edificios de los siglos XVIII y XIX, y nos dirigimos a la Torre Tavira, la más notable entre las más de 100 que tiene la ciudad y que cumplieron funciones de vigilancia de las arribadas de los barcos al puerto.

Desde lo alto -hay que subir 160 escalones- se contempla una vista de la ciudad, buena parte de a bahía y los pueblos del entorno: Rota, Chipriona y Puerto de Santa María.  En el extremo Noroeste el Castillo de Santa Catalina y flanqueando la caleta, al otro extremo, el castillo de San Sebastián
Atendimos a una sesión de funcionamiento de la cámara oscura, que proyecta la imagen en movimiento del exterior como un periscopio submarino. Resultó una novedosa forma de ver la ciudad, "fisgar" por las azoteas que recuerdan a las ciudades árabes y contemplar los edificios más notables de Cádiz como la catedral, de arquitectura barroca, la Casa de las Cuatro Torres, la Iglesia de San Antonio...

Regresamos por el parque Genovés y las Alamedas pasando por el colegio mayor Beato Diego que hizo rememorar a Jesús sus jóvenes años de estudiante en la ciudad,con una mezcla de nostalgia y admiración: han pasado 45 años, ¡toda una vida!
Cenamos en el restaurante Cumbres Mayores, en la calle Zorrilla y nos recogimos pasada la media noche.

El día siguiente, viernes 15, lo dedicamos a completar nuestra visita a Cádiz. Desayunamos en una terraza de la plaza de las Flores y desde allí nos dirigimos a la CatedralEs un edificio de grandes proporciones de estilo Barroco y Neoclásico. Bajo el altar mayor se encuentra la cripta, situada bajo el nivel del mar, donde están enterrados algunos gaditanos ilustres, como el músico Manuel de Falla y el escritor José María Pemán,

Visitamos la Catedral Vieja, edificada en el siglo XVII sobre la antigua catedral gótica mandada construir por Alfonso X El Sabio hacia el 1262 sobre los restos de una mezquita árabe.

Luego nos dirigimos hacia la plaza del ayuntamiento y a la antigua tabacalera y nos sentamos a tomar un refresco en la terraza del restaurante La Almadraba y hablando del carácter gaditano nos reímos cuando Carmen nos tatareó el popular y divertido tangillo:"Aquellos duros antiguos" (Vale la pena escucharlo y de paso ver un bonito vídeo de Cádiz en este enlace)





Después de reservar hora para cenar en La Almadraba, fuimos por el Paseo Marítimo hasta La Caleta y allí nos sentamos en un chiringuito a comer: tortitas de camarones, pescaíto frito, ensaladas y helado.
Regresamos al hotel a descansar un par de horas y por la tarde fuimos a la Plaza de España dónde se encuentra el monumento a la constitución de 1812. En unos jardines hay dos ficus gigantes bicentenarios que captaron nuestra atención. Ángel hizo esta fotografía.

Al atardecer dimos un agradable paseo por la Alameda  Apodaca   para contemplar la puesta de sol, Wolfgang y Verónica nos enseñaron a decirlo en alemán: sonnen untergang.
Cenamos en La Almadraba, buena comida pero no pudieron atendernos bien y había algo de ruido porque se celebraba una comunión. Terminamos con un brindis de cava para celebrar la reciente jubilación de Jesús.

El sábado desayunamos en el hotel y nos dirigimos a la estación para coger el tren hacia el Noreste de la Bahía de Cádiz  que nos llevó en media hora a El Puerto de Santa María.  
La ciudad está a orillas del río Guadalete y tiene 88.000 habitantes. Hay muchos lugares de interés que visitar pero apenas lo hicimos, quizá por el calor. Cuando buscábamos una oficina de turismo fuimos a dar con el Castillo de San Marcos, una iglesia fortificada que mandó construir Alfonso X en el lugar de una antigua mezquita.

El Puerto de Santa María está impregnado de historia: de aquí partió la segunda expedición de Colón a las Américas con su piloto Juan de la Cosa, que dibujó el primer mapa del mundo en que incluía la costa del nuevo continente. Y ha sido cuna de gente notable como el poeta Rafael Alberti  o el dramaturgo Pedro Muñoz Seca"La Venganza de Don Mendo")

Caminamos  largo rato por Avenida de la Bajamar en dirección al puerto y las playas y entramos en una bodega de vino de Jeréz  cuyo nombre:"Colosía" llamó la atención de nuestro cicerone, por ser el de un pueblo asturiano - ¡Y es que  Jesús siempre encuentra nombres y lugares que le recuerdan su tierra!  Paramos un momento en el Club Naútico para comprar agua y cerca de allí nos sentamos al fin en una agradable terraza para tomar una cerveza y comer. Repetimos brindis con cava ... ¡uno sólo se jubila una vez en la vida!
A probar el agua del Atlántico sólo nos animamos Jesús, Paloma y yo. Nos sorprendió la temperatura por lo cálida
Carmen propuso regresar a la estación en taxi y el consenso fue total, estábamos un poco vagos y Pilar aquejada de un enfriamiento.
De vuelta en Cádiz  descansamos un poco antes de salir a dar un paseo y cenar algo ligero en el mismo restaurante de la primera noche.
El regreso a Madrid fue escalonado: Carmen y yo las más madrugadoras.

Hemos disfrutado mucho en esta acogedora ciudad andaluza, la gente es amable y risueña y ya estamos pensando en volver para visitar los pueblos blancos y Ronda.   ¡Será en otra ocasión!  

 

lunes, 9 de marzo de 2015

Excursión a la Peña del Arcipreste y Valle del río Moros



El sábado 7 de marzo hicimos una excursión a la Peña del Arcipreste y Valle del río Moros.
El buen tiempo llegó a Madrid y no pudimos resistirnos a disfrutar de la sierra de Guadarrama plena de sol y cielo azul.
Fuimos 7 los excursionistas: Ana García, Ana Durand, Charo, Ayo, Jesús, Paloma y yo -Pepa. ¡Cómo no, también se apuntó Clarina!
Pasando el pueblo de Guadarrama, un poco antes de llegar al puerto del León, comenzamos a caminar por la pista que surca la ladera de la sierra de la Peñota. La vegetación es de pino silvestre salpicado de canchales de granito.A los diez minutos dejamos esta pista y tomamos el pequeño sendero hasta el paso de Tablada,que comunicaba ambas mesetas y por el que pasó el arcipreste de Hita, como se recoge en su obra :"El Libro del Buen Amor":
 En Tablada, la sierra pasada,
falléme con Aldada a la madrugada...

También pasó por estos parajes el moro Abdel Tariq mucho antes, hacia el 711, dirigiéndose a Asturias desde Gibraltar. A ello se debe que un collado cercano lleve el nombre de Gibraltar.


Una vez alcanzado el puerto de Tablada comenzamos a bajar por la zona de Gudillos al Valle del río Moros, por el que el agua discurría con fuerza.

 Remontamos el río hasta el puente Negro y nos sentamos a tomar el bocadillo y las ricas torrijas con sabor a canela con que nos obsequió Charo.

Ya repuestos, volvimos a las casas de la Campanilla y por el mismo itinerario del camino de ida regresamos a los coches. En total cinco horas y media de aire puro y sol primaveral,
Ayo se portó y seguro que la marcha fue beneficiosa para su corazón. Ana García hizo las bonitas fotos que ilustran esta crónica.
Cervecita en Guadarrama y a Madrid, con las pilas cargadas y animados a seguir saliendo a la sierra que para eso contamos con Jesús, el mejor guía del mundo mundial.

jueves, 2 de octubre de 2014

Canadá

Para vivir otro mundo, de paisajes y de humanos, nos fuimos, Pilar y yo, a Vancouver, extremo SurOeste de Canadá, cerca de USA, provincia de British Columbia, que vaya provincia, con más de 900.000 km2 y mucho autogobierno. Decidimos ver y vivir la zona. Para ello, nos inscribimos en un curso de inglés en una school de esa ciudad y lo hicimos como cualquier estudiante: ir a las clases, hacer los deberes y alojarnos en una casa de familia, junto a otros estudiantes.
En los cursos eran teenagers casi todos, así que convivimos con la humanidad del futuro, con un diálogo normal pese a poder ser nosotros casi sus abuelos.
De ellos, la mayoría eran japoneses, que hacían dos uves con el índice y el corazón de las dos manos cuando posaban para una foto; muy agradables, vivos y educados, nos hicieron percibir otro estilo, fuerte personalidad, curtida haciendo frente a las dificultades de su país, tan sísmico, de tanto contraste entre el Norte y el Sur y al que ellos aman profundamente a pesar de haber asimilado tan bien lo occidental en un esfuerzo de adaptación mental impresionante. Ha sido un contacto de mucho interés, enriquecedor, que deja un bello recuerdo.
En la familia, filipinos venidos a Cánada, éramos seis estudiantes: dos japonesas, una surcoreana, una mejicana, que, cuando se fue, ocupó su lugar otra japonesa. Compartíamos la cena y charlamos lo que pudimos, del Japón sobre todo, que hay que ver cómo les afecta el vino: como despedida, invitamos a una tarta- que hice yo- y a cava y vino de Rioja( se encuentran con facilidad vinos españoles-; pues, del vino de Rioja las japonesas se sirvieron un poquito, lo bañaron de agua pese a mi recriminación y aún así lo encontraron fuerte, tanto que se pusieron coloradas.
Realmente el paisaje humano de Vancouver es muy rico: variedad de gentes, de diversas culturas y razas, orientales y occidentales, que hablan un inglés que no acierta uno a saber con qué criterio lo hablan, pues a veces no puede adivinarse qué palabra pronuncian. Pero es la gente amable, ayudadora, agradable.
Los chinos merecen especial mención,su cultura es muy notable en la ciudad: Chinatown es, realmente, un pedazo de China en Canadá, donde, por ejemplo, en los restaurantes sólo te traen inicialmente palillos y no se bebe más que té, obsequio de la casa, y te van mostrando el menú a base de ir llevando carritos a tu mesa, cada uno de diferente clase de comida, la escoges y te la ponen directamente desde el carro.

Tiene la provincia un antiguo pasado indio, como otras partes de América, del que se conservan tótems, como los que se ven en la foto.

La situación de la ciudad es particular, rodeada de mar, así que, para ir de una parte a otra, existe el seabus, autobús que va por el agua, y se ven hidroaviones. Hay una isla en la ciudad, Grenville llamada, pequeña pero animada, con un pintoresco mercado cubierto, preferida de artistas varios que actúan al aire libre









La naturaleza circundante es de fuerte belleza: magníficos bosques, imponentes y variados árboles, con el arce- maple- como símbolo del país; osos que abundan y de los que nosotros vimos alguno de apacible aspecto, cual el de la foto
ballenas, que pudimos ver emergiendo y sumergiendo para echar el chorro respiratorio.







El canadian goose especial clase de ganso, otro símbolo de Canadá  





















y un animalito pequeño muy simpático y desenvuelto, visto en las Rocosas, que no tenía reparo en meterse dentro de un bolso abierto, como puede verse en esta foto





Fuimos a las clases todos los días y los fines de semana hicimos excursiones organizadas por la school: a Victoria, capital de la provincia, jardines, puerto pesquero, bonitos edificios históricos- el Parlamento de la provincia por ejemplo-muy British; está en la isla de Vancouver, así llamada aunque la ciudad de Vancouver está fuera de la isla. A Seattle- Siaro lo pronuncian- USA, donde hay tanto shopping que muchos hacen el viaje sólo para comprar.  

La excursión más importante fue a las Montañas Rocosas canadienses-Rocky Mountains- que duró 4 días. Imponente: lujo de montañas, de lagos- en la foto una muestra-, de ríos en que se podía ver deambular y a veces- por la mañana- saltar a los salmones.

En cabina aérea, por cable, subimos una montaña y fue impresionante en un día nublado atravesar en la subida las nubes y ver arriba el cielo despejado y abajo todo de nubes compactas formando como grandes lagos blancos.
También vimos glaciares y en uno de ellos hicimos un recorrido con vehículo especial.
Jóvenes de la excursión, en los comienzos del viaje, osaron saltando con el mejor espíritu-  


lunes, 1 de septiembre de 2014

Excursión al Portillón de Benasque desde El Hospital

Sin pizca de agujetas y con ganas de marcha, el día 6 de Agosto propuso Jesús hacer esta excursión, que ya había hecho con Paloma en anteriores ocasiones pero yo no conocía. Es una excursión de alta montaña, se sube a 2.500 metros y en relación al esfuerzo (medio-alto) un itinerario que permite contemplar uno de los mejores marcos alpinos de España.
Hicimos una ruta circular, comenzando en El Hospital de Benasque, iniciando al poco tiempo la dura subida por las rampas de Peña Blanca hacia el Portillón.
Seguimos el camino de herradura que históricamente se utilizaba para comunicar el Valle de Benasque con Bagneres de Louchon, en Francia.
Aunque el camino es relativamente cómodo, la subida no de tregua, pero todo el esfuerzo se ve más que compensado por la progresiva aparición de los glaciares de la Maladetas y del Alba primero y poco después la cima del Aneto con su majestuoso glaciar - el mayor del Pirineo.
En el tramo final se asciende a la brecha del Portillón, paso fronterizo con Francia, desde donde se contemplan los "Boms" (lagos glaciares en dialecto occitano) del Puerto.
De nuevo las nubes amenazan y definitivamente abandonamos la opción de subir al Pico Salvaguardia, 300 metros más alto. Jesús -precavido- nos hizo comer rápidamente por temor a  la posible tormenta.
El descenso en dirección a la Besurta, fue más suave, con cómodas lazadas y amenizado con los silbidos de las marmotas que tenían a Clarina desconcertada, buscando por todas partes.
La vista era espectacular: seguimos viendo el Aneto y un mar de cumbres tan significativas como la Cresta de Salenques, el Pico Rusell, el Mulleres, la Forqueta,...
Toda la pradera estaba cubierta de lirios y abetos, un espectáculo difícil de olvidar.
Ya en el fondo del valle giramos nuevamente al oeste y por las praderas del Plan de Estan, en una hora más alcanzamos el Hospital de benasque, justo a tiempo de tomar una cerveza antes de que una densa niebla lo cubriera todo.
No exagero al decir que es la excursión más bonita que he hecho en el Pirineo Aragonés.
Terminamos el día cenando el el restaurante "El Rincón", en Cerler, de nuevo al calor de la lumbre.

jueves, 14 de agosto de 2014

Excursión por el Valle de Estós y el Valle de Batisielles

Este año volví al Pirineo Aragonés, después de varios años sin visitarlo,  Fui con Jesús y Paloma y la inseparable Clarina.
Nos alojamos en Cerler en Casa Cornell, dónde ya habíamos estado otras veces.
El día 5 de Agosto, fecha de mi cumpleaños, hicimos nuestra primera excursión al Valle de Estós y de Batisielles.
Comenzamos la marcha a las 10 h. con un tiempo de claros y nubes. Remontamos siguiendo el curso del río Estós, contemplando los colores turquesa y agua marina del agua que caía con fuerza. La vegetación de ribera, con profusión de avellanos, tilos, fresnos y algún arce y sotobosque predominante de boj.
Según se asciende van apareciendo las cimas que bordean el valle: a la derecha, el imponente macizo del perdiguero, con abundantes neveros perpetuos y al fondo el Puerto de Chistau, paso natural al valle de Plan.A mitad del valle nos desviamos a la izquierda, subiendo por un bosque de hayas, buscando el pequeño y recóndito valle de Batisielles. Después de una subida de una hora larga, salvando un desnivel de 400 metros, por fin llegamos al ibón pequeño de Batisielles. El paisaje es de cuento, digno de un cuadro romántico de Friedrich: las agujas del Perramo y los abetos del valle se reflejan en la laguna...
Descendemos por temor a que se desarrolle una tormenta y tomamos nuestro picnic en una bella pradera alpina cuajada de flores: lirios, saxifragas, clavelinas y alguna flor de Lis.

La bajada un poco dura para mí porque me dolía un poco la rodilla derecha, pero enseguida se me pasó la molestia.
Cenamos en Cerler, en la terraza del restaurante La Picada donde se agradecía el calor de las brasas de la parrilla. Terminamos la velada con un brindis: ¡Salud!