Fueron unos días de humana efusión y de disfrute cultural y de naturaleza.
En casa de Adela, en torno a delicias saladas- las tortillas de patatas, con amor y ciencia hechas, entre otros acompañes-, dulces- la tarta de calabaza, genialidad de Pepa, la coca de Castellón, de Ana- y líquidas- el joven y novedoso Rueda, que debutó bien, y el cava-
Jesús, Paloma, Pepa, Alicia, Ana, Adela, Ángel y Elena, hablamos sin tema previo, disfrutando la amistad, jugosamente. Bonito y sano, Elena, que debutaba en estas reuniones, aportando su profundo saber y sentido del amor
Lo cultural fue extenso: los cuadros de Renoir, que supieron a poco; los impresionistas americanos, sorpresa agradable en las salas MAPFRE; las pinturas de los Jardines Impresionistas en el Tyssen y Caja Madrid; la exposición evocadora de los tiempos de Alejandro Magno. Y el Teatro, con la inagotable Concha Velasco en el Teatro La Latina en una obra de amor.
Redisfrutamos, Adela, Álvaro, Pilar y Ángel, del agua cercana a Madrid, enbalse de Picadas junto al de San Juan, agua, luz, cielo, pinos. Y acabamos bien comiendo en La Senda de los Enebros.
La vuelta a la Sierra de Madrid, bien guiados por Jesús, de Camorritos a la Pradera de Navarrulaque. significó un hermoso reencuentro con estas lozanas bellezas. Stanislao, Ana, Jesús, Paloma, Alicia, Ángel tuvimos un día que nos acompañó bien, lo mismo que la gastronomía- la empanada gallega de Stan, la coca de Castellón de Ana-
Sentimos mucho la ausencia de Pepa, que tenía un combate con un catarro febroso.
Ahora, a ver si vamos de Madrid a Tarragona. Lo importante es que viva la amistad














